Guion: Carlos Giménez.
Dibujo: Carlos Giménez.
Páginas: 240.
Precio: 29,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2025.
En los últimos años estamos asistiendo a una etapa tremendamente prolífica en la carrera de Carlos Giménez, y eso es algo por lo que debemos felicitarnos (y felicitar al autor, por supuesto), porque su importancia en el cómic español es mayúscula y cualquier título que lleve su firma es a priori llamativo. Con El libro del señor Marcos, además, nos adentramos en terrenos desconocidos, por mucho que se trate del colofón a una de sus series más conocidas, Los profesionales, donde se creó un alter ego para hablarnos de su experiencia dentro del mundo del cómic en los años 80 y, por extensión, de la propia sociedad en la que vivió aquella aventura profesional. La novedad está en que El libro del señor Marcos no es cómic, sino prosa, y que este que tenemos en las manos no es un tebeo, sino un libro ilustrado, en el que Giménez escribe y a la vez brinda una ilustración y una letra capital inicial a cada uno de los relatos que hay en el volumen. Si vemos las fechas de las ilustraciones a toda página, comprobaremos que las realizó entre 2020 y 2022, por lo que es lícito pensar que esta es una idea nacida de la pandemia y que fue completando hasta darle forma y llegar al momento actual. O dicho de otra forma, es un proyecto forjado con pausa y, se ve, con mimo. No es un cómic, saca al lector del escenario de confort a su lector habitual, pero es Los profesionales.
Es inevitable sentir a lo largo de la lectura de El libro del señor Marcos que estamos asistiendo a una despedida. Es como si Giménez estuviera cerrando capítulos de su prolífica y sobresaliente trayectoria, como si no quisiera dejarnos sin un final para todo lo que ha venido haciendo o para todo lo que es y ha sido como autor, y eso es lógico que nos alcance de lleno. Como sus dibujos, con un estilo que ha forjado durante años y que en páginas completas ofrece el mismo deleite que en esas letras capitales de las que hablamos y con las que comienzan los relatos, como si quisiera ofrecernos dos puntos de vista que sirvan para conectar lo que sucede en la historia que nos cuenta. Y esas historias son pequeñas, cotidianas, efímeras si se quiere, pero el arte que les acompaña es inmortal, es una parte esencial del artista y del narrador que es Giménez. En todo es reconocible, tambien en ese retrato social y de una época para muchos olvidada que supo captar tan bien en Los profesionales, tanto como en estas páginas, aunque lógicamente la narrativa sea distinta entre el cómic y lo que este colofón ofrece. No son medios distintos, sino complementarios, Giménez sabe hacer que nos sintamos como en casa, que al final es siempre lo más importante cuando volvemos a universos conocidos, y a la vez es una interesante reinvención del autor.
El único contenido extra es una introducción de Carlos Giménez.
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