Título original: The Incredible Hulk.
Reparto: Neal McDonough, Lou Ferrigno, Michael Donovan, Genie Francis, Philece Sampler, Kevin Michael Richardson, Luke Perry, John Vernon, Kevin Schon, Matt Frewer, Mark Hamill, Kathy Ireland, Richard Moll, Shadoe Stevens, Thom Barry, Lisa Zane, Cree Summer, Richard Grieco, Peter Strauss, Clancy Brown, Michael Horse.
Música: Shuki Levy, Haim Saban, Dean Grinsfelder, Kenneth Burgomaster.
Temporadas: 2.
Episodios: 21.
Duración: 22 minutos.
Estreno: 8 de septiembre de 1996 – 23 de noviembre de 1997 (Estados Unidos).
La perspectiva del tiempo sirve para valorar series como The Incredible Hulk de una manera más certera, pero ya en su tiempo se vio que era un producto que nunca tuvo claro hacia dónde quería ir, y que de hecho da un bandazo radical en la segunda temporada, lo que confirma, junto a su número de episodios, más escaso de lo que era habitual en la época (13 en la primera temporada y ocho en la segunda), que no terminó de haber una confianza clara en el producto. No es una novedad, Hulk es uno de esos personajes con los que nadie parece saber qué hacer en solitario, y aunque en la serie hay elementos atractivos, algunos episodios en los que sí se aproximan a una descripción notable del protagonista en su doble vertiente, al final todas esas buenas ideas quedan confinadas en episodios concretos, sin un desarrollo claro. Ni siquiera la convivencia entre el Hulk verde y el Hulk gris, que podría ser lo más atrevido en la época para una serie de animación, acaba desarrollado de manera convincente. El giro de 180 grados que da el personaje del General Ross para finalizar la serie es la metáfora perfecta de The Incredible Hulk, en la que se probaron tantas cosas en tan poco tiempo que se olvidó la coherencia para darle algo de sentido y en la que los bandazos eran habituales incluso de episodio en episodio.
La serie parece arrancar emulando el espíritu de la serie de imagen real de los años 70, convirtiendo a Bruce Banner en un fugitivo que va donde haga falta para encontrar la ayuda necesaria para hacer desaparecer a Hulk, pero eso dura poco. Sí es notable el intento de progreso que hay en los tres episodios finales de la primera temporada, que es donde se establece la división entre Banner y Hulk y la posterior creación del Hulk gris, pero no se sostiene en el tiempo para que Hulka aporte un humor extraño en esta serie, sin que Jennifer Walters se convierta en el personaje que se lleve el show de una manera clara, quizá por sus trajes, a cada cual más inverosímil, o porque las tramas en las que participa son asombrosamente endebles (y el de Fashion Warriors, dándole el liderazgo de un grupo de modelos entre el que está Betty para salvar la situación es de lo peor que se ha visto en la animación marvelita). Cuesta mucho encontrar una línea clara, o no lamentar el topicazo en el que se convierte el Líder para estar omnipresente en la primera temporada y perder protagonismo en la segunda, sin sacar partido más que en el terreno de la comedia de su transformación en humano. Ninguna trama llega a su potencial, y eso, con tanto sobre el papel, evidencia muchos errores de cálculo.
Al final, lo que más destaca en la serie es el reparto, en el que hay muchos nombres conocidos que hacen más de lo imposible para sostener la historia, empezando por Lou Ferrigno, el Hulk de imagen real que también aporta aquí su voz al gigante esmeralda, o un Mark Hamill que, tras el Joker de Batman. The Animated Series (aquí, su crítica), suma con la Gárgola otro villano a su colección. Ese referente, en todo caso, habla mal de The Incredible Hulk, porque la animación parece tosca (y se evidencia de una manera bestial cuando asoman remedos de Hulk creados por el Líder) y está llena de errores de continuidad en trajes, posiciones y muchos aspectos más, no siempre sabe dar a Hulk el poder y la rabia que tendrían que mostrar o a Hulka la elegancia que se espera de sus movimientos. Nada termina de funcionar del todo en la serie, ni siquiera el carrusel de personajes invitados del universo Marvel, aunque algunos sean tan sorprendentes como el Motorista Fantasma o Sasquatch, al que en todo caso se priva de toda relación con Alpha Flight. La serie va perdiendo interés a medida que van desapareciendo o cambiando personajes que son esenciales para esta mitología y al final la serie perdura como una curiosa rareza, pero no es, ni de lejos, la versión definitiva del personaje a la que todo producto de animación de esta índole aspira a ser.
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