Guion: Juan Álvarez, Jorge G.
Dibujo: Juan Álvarez, Jorge G.
Páginas: 96.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2025.
A nadie le sorprenderá que empecemos a valorar Las manos de Cupido, el libro de Juan Álvarez y Jorge G. recordando aquella máxima infalible: el sexo vende. El sexo nos rodea, está por todas partes, a veces más explícito y a veces más escondido, y el cómic siempre ha sido una forma espléndida de verlo con una perspectiva juguetona y divertida. Si hablamos de Playboy, más todavía, porque es una de las marcas por excelencia de la comercialización visual del sexo. Los autores colaboraron con la revista durante años y el libro, con el clarísimo subtítulo de Historietas cortas y sexy para la revista Playboy, las recopila todas, convirtiéndose en todo un canto al erotismo más travieso. La Playboy para la que trabajaron es la original, no una edición española o de otro país, lo que explica que los nombres, los lugares y muchas de las situaciones estén pensados para un público norteamericano. Es, seguramente, la única advertencia previa que hay que hacer para sumergirse en estas páginas, porque todo lo demás es universal, desde el deseo a las posturas, pasando por las infidelidades y las venganzas, las fantasías o la sensualidad. ¿Y quién no disfruta de vez en cuando con un poco de comedia erótica que, además, sirva para excitarnos de una manera sencilla, directa y divertida? Pues eso, a disfrutar, que el sexo es para todos.
El libro combina gags de una página con ilustraciones eróticas, y culmina con el relato inicial de esta aventura norteamericana de Juan Álvarez y Jorge G., uno de cuatro páginas (tres, en realidad, más una a modo de contextualización que se incluyó en otra edición). Como toda antología, hay historietas brillantes y otras que lo son menos, y dado el tema que nos ocupa y la forma en que se aborda es lógico que haya un cierto nivel de repetición (¿es o no es divertida la insistencia en el protagonismo de Papá Noel…?), pero son detallitos menores en el marco de un libro que cumple con creces sus objetivos. Esto es, excitar y divertir. La manifestación del placer carnal que hay en las historietas de Las manos de Cupido es sobresaliente, está llena de picardía y tiene su gracia siempre, sean los chistes más o menos fáciles, que de todo hay en el libro. Y aunque haya juegos arquetípicos, en todos los sentidos posibles, lo cierto es que se esquiva la más compleja de las balas cuando hablamos de este tipo de relatos, la del machismo, puesto que hay mujeres en estos gags que tienen la sartén por el mango de la misma manera que en otras ocasiones son los hombres los que dominan el escenario. Como la vida misma, vaya, de la que en el fondo es reflejo, quitando el prisma de la comedia y de la cuasi perfección física que se manifiesta en los cuerpos de los protagonistas.
Es cierto que, en este sentido, esa belleza física está mucho más acentuada en las mujeres que vemos que en los hombres. No vamos a escandalizarnos por ello ni montar causas injustificadas, no olvidemos el público objetivo de Playboy. Más allá de eso, las figuras son sencillas, casi herederas de un atractivo art decó, convenientemente exageradas para que las curvas funcionen como elemento dinamizador del sexo y den un estilo sumamente atractivo a todas y cada una de las viñetas. Es divertida la forma en la que se juega con la expresividad de los rostros para dar vida a las historias y complementar los gestos de placer, estos más definidos para que haya una continuidad en las historietas. Y los pin ups terminan de completar una experiencia sensorial más que estimulante, una que se puede disfrutar en solitario o en pareja, leyendo todas las páginas del libro o saltando entre ellas casi como si fuera una de las furtivas escenas de cama (y lo que no es cama, porque hay una enorme variedad de escenarios…) que con tanta facilidad retratan Juan Álvarez y Carlos G. Si se lee en el momento adecuado, es imposible encontrar tacha alguna a estas pícaras historias de sexo y pasión, que tan bien saben conjugar fantasías y miedos, situaciones cotidianas y otras imposibles y muchos guiños a la cultura americana.
El contenido extra lo forman una introducción de Joan Tharrats y unas notas finales de los autores.
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