Editorial: Cascahorra.
Guion: Rafael Jiménez.
Dibujo: Iván Luna.
Páginas: 64.
Precio: 17 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2024.
Hay episodios de la historia de España que, desde los nombres que todo el mundo conoce y recuerda, permanecen como hechos bastante desconocidos en sus detalles. El Desembarco de Alhucemas es, probablemente, uno de los que más fácilmente podrían salir si pidiéramos a gente diversas que citara historias de este estilo, y por eso se agradece la forma en la que Rafael Jiménez e Iván Luna lo han abordado en el tebeo que coge el sencillo título del acontecimiento que relata, como tantas veces sucede en la serie Historia de España en viñetas. El contexto de este evento, además, aporta lo necesario para que haya muchas cosas que analizar en el relato. Es un episodio glorioso de la historia militar de España, de hecho se considera precursor en muchos sentidos del desembarco de Normandia, pero viene precedido por el desastre de Annual (otro episodio que encaja en esta categoría de la que hablamos) y, por tanto, no se puede contar desde un punto de vista triunfalista. De hecho, no conocer la Historia invita a dudar de cuál va a ser el resultado de este movimiento, y eso implica que está bien contado. Y dibujado, porque al final se trata de capturar muchos momentos, muchas emociones y distintos ambientes, y uno sale del tebeo como debe hacerlo con un relato histórico, bien informado y con ganas de saber más del antes, del durante y del después de los hechos narrados.
Podemos pensar que hay ciertos lugares comunes en Desembarco de Alhucemas, y probablemente sea cierto. Jiménez, no obstante, los encaja con habilidad, sabe trasladarnos el ambiente de los despachos y el de las trincheras, los equilibra bien, incluso aunque haya arquetipos reconocibles entre los personajes en los que se detiene, los reales en las altas esferas y los que seguramente imagina más en el barro, en la lucha. Es evidente que narrar un desembarco tiene sus limitaciones, porque hay muchos elementos que es necesario mostrar para entender el acontecimiento concreto, y que eso puede ser una limitación narrativa que obligue a recurrir a tópicos, pero, insistimos, nada que haga de esta lectura menos válida. Al contrario, su manera de rellenar los huecos que puede tener un libro de texto es muy inteligente, incluso se puede apreciar un toque de elegancia y sutileza obviando menciones a Franco (siempre general o Francisco) para, de alguna manera, no contaminar el veredicto del lector, siempre dado y con razón a establecer buenos y malos en cualquier relato. Otra muestra del buen equilibrio que hay en el cómic es el uso de los cartuchos de textos, abundantes, sí, pero nada pesados, muy informativos y complementarios de la acción que estamos viendo.
El dibujo de Luna, con el acertado color de David Fernández que casi parece colocarnos ante una película antigua por el tono que le da, es igualmente adecuado. Se palpa en él un realismo tremendo, aunque no parece estar preso de ninguna referencia fotográfica, pero sobre todo destaca porque se siente de una manera notable el ambiente de cada secuencia, con diferencias claras entre los dos marcos fundamentales del relato, y con una manera de retratar a los personajes que nos mete de lleno en la historia. Es de lo que se trata, es lo que se puede pedir sin reservas a un cómic histórico y, visualmente, Desembarco de Alhucemas cumple con rigor y eficacia. Y con inteligencia, porque las figuras se mueven en fondos a veces inexistentes y, sin embargo, nunca perdemos la sensación de que estos están presentes, dando cuerpo a las escenas y remitiéndonos a su escenario real, sobre todo las que se producen en campo abierto. Buen tebeo, por tanto, uno que nos ayuda a ubicar de una manera clara y precisa la citada batalla de Alhucemas, una que vuelve a mostrarnos el lado más crudo de la guerra, ese en el que las vidas cuentan poco y los objetivos políticos y militares mucho, un alegato antibélico que, no obstante, no elude el arte de la guerra como motor fundamental de lo que nos está contando.
El único contenido extra es un dosier de bocetos y páginas en tinta y lápiz.