Guion: Ryo Ishiyama.
Dibujo: Ryo Ishiyama.
Páginas: 184.
Precio: 10 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Diciembre 2024.
Con un título como El dragón y el camaleón, uno podría esperar cualquier cosa del manga de Ryo Ishiyama, pero lo que nos ofrece es, ni más ni menos, un duelo de mangakas que parte de la más rocambolesca de las premisas. Un maestro y un imitador, un genio del manga que triunfa con su serie y uno de sus ayudantes, capaz de mimetizar su estilo, sufren una caída y, por razones que no se explican, ni falta que hace, intercambian sus cuerpos. Y de repente el camaleón se convierte en el dios que siempre quiso ser y el genio se ve obligado a pelear de nuevo desde lo más bajo para llegar de nuevo a la cumbre. La premisa es intrigante y divertida, y el desarrollo, aunque algo caótico por momentos, está lleno de detalles que hacen de la lectura de este primer volumen una experiencia muy divertida y la base de una historia que no sabemos cómo puede acabar. Dicho de otro modo, quien espere una fábula que hable de los méritos y de la calidad se puede llevar una decepción. No, esto es una batalla en toda regla entre dos seres de incontables recursos, una que además Ishiyama trufa de elementos fantásticos para ver a las criaturas del título en acción y poder disfrutar sin miedo de la metáfora con la que entramos a este universo. Y aunque en el fondo no estemos viendo nada nuevo, se pasa bien con este duelo, que es lo que se propone la historia.
Cada vez son más frecuentes los manga que nos descubren las interioridades de ese mundo, podemos recordar por ejemplo La pluma no se detiene (aquí, aquí y aquí, sus reseñas), pero Ishiyama quiere hacerlo desde una premisa divertidamente imposible, la del intercambio de roles entre dos profesionales en estadios muy distintos de sus carreras. Sea como fuere, lo cierto es que le sirve para mostrarnos la crudeza de este mundo, la fuerza de las encuestas con las que los lectores eligen sus series favoritas de una revista y lo que eso puede repercutir en sus carreras, o incluso lo que sucede con las series cuando sus creadores ya no están al frente de las mismas, temas que importan entre bambalinas, pero también desde el punto de vista del lector, también el papel de los distintos actores que ayudan a la creación de un manga, aunque no sean sus firmantes principales. El tono no es de drama, en absoluto, pero esos temas están muy presentes, por mucho que el interés que tiene Ishiyama está, lógicamente, en el choque radical entre los dos protagonistas, el autor consolidado y el artista fantasma. Es la fantasía lo que prima, la metáfora, el choque entre dos animales bien distintos, pero de alguna manera cala el mensaje de fondo gracias a ello. Bien por Ishiyama, porque sirve un enfrentamiento de ficción entretenido, pero también habla de interioridades de su mundo.
Lo primero prima en el dibujo, parece evidente, y no solo por las páginas en las que, efectivamente, pone en escena al dragón, esa criatura con la que parece imposible no dar un buen espectáculo, sino incluso por las escenas en las que se ve la confrontación entre los dos protagonistas. Incluso destacan también las secuencias en las que se ve la pasión de los distintos personajes cuando están frente a las páginas que dibujan, con una intensidad que casi parece convertir en un reto apasionante la fecha de entrega. Los personajes tienen carisma, y se nota que le gusta el drama divertido para los diálogos más intensos, los que apuntan a los grandes giros de la historia. Buena puesta en escena, por tanto, para tratar temas de cierta gravedad, siempre dentro del mundo editorial del que estamos hablando, pero desde una óptica que no renuncia a la aventura y a la diversión. El dragón y el camaleón va por ese lado, y visualmente cumple muy bien con esos propósitos, haciendo que la lectura sea tan divertida como se presume que ha sido el proceso de crear este manga. Ahora queda por ver hasta dónde quiere llevarnos Ishiyama. La base es interesante, pero ahora que todas las cartas están sobre la mesa la serie necesita elevar las apuestas. No tiene mala pinta lo que puede hacer con esto.
Square Enix comenzó a publicar Ryu to chamaleon en 2022.
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