Guion: Shinji Mito.
Dibujo: Shinji Mito.
Páginas: 190.
Precio: 10 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2024.
Desde el principio (aquí, reseña de su primer número), pero sobre todo en su cuerpo central (aquí, reseñas de los números 2 y 3), Alma ha dado la sensación de ser una obra que podríamos considerar atípica y su conclusión no nos aleja de esa idea. Shiji Mito siempre pareció consciente de que la lucha entre el hombre y la máquina y de que la búsqueda del alma artificial son temas muy abordados en la ciencia ficción contemporánea, y su forma de acercarse a ellos ha sido, por tanto, distinta. No tanto en la forma, porque en Alma hay muchos elementos de los que podríamos trazar referentes, sino sobre todo en la forma en la que ha ido construyendo la historia, en su ritmo, en el protagonismo que ha ido dando (y quitando) a los personajes, en un final que se escapa de las convenciones del clímax de las aventuras que apuestan por grandes escenarios como el de este viaje. Y por eso lado, Mito ofrece reflexiones interesantes, que en este cuarto volumen completa de una manera interesante y con un epílogo que sirve para recordarnos que este es un mundo abierto, en el que todavía se pueden contar muchas historias alejadas del cuerpo central con el que ha llamado nuestra atención. Porque lo ha hecho, eso es seguro, con una buena combinación entre acción, aventura, emoción y filosofía.
La sensación de que el ritmo es la clave de Alma se acentúa un poco más incluso por el hecho de que la conclusión de la historia central no es más que la mitad de este último volumen. Hasta en eso juega Mito con las expectativas del lector, que, llegadas al final del tercer volumen, podría esperar un clímax mucho más largo que no recibe. Romper la expectativa, en todo caso, es algo positivo y a elogiar, aunque sea con decisiones que son más del terreno editorial que del narrativo, porque nos hace estar alerta y apreciar un poco más los hallazgos que vamos viendo. Es interesante que Mito acabe personificando el alma del robot de una forma que, seguramente, no es la que esperábamos. Y es interesante que eso le sirva para unir el espectáculo que necesita una historia de ciencia ficción, más una que había desembocado en una guerra abierta de la que, en realidad, apenas vemos nada en este volumen final, con las reflexiones que se acercan a lo humano, a lo filosófico, casi a lo intangible. Con el alma, Mito se asoma al recuerdo, y con él, a la realidad. Es un camino curioso, que se puede recorrer en varios sentidos y que da sentido a todo el viaje que inició al comienzo de Alma. Quizá no es un giro radical, como lo puede ser, por citar el ejemplo más claro de la historia del género, el final de El planeta de los simios, pero tiene un impacto emocional evidente.
Hablando de esa mezcla de tono que hay entre la acción más desbocada y el diálogo más íntimo, el dibujo de Mito funciona a la perfección. El primer número nos enseñó unas acrobacias físicas que volvemos a ver en el epílogo de Alma, y que son una absoluta delicia, pero la clave de la serie está en otros rincones. Es otro de los giros de ritmo de los que hablábamos, de las expectativas variables, de la forma en la que Mito se divierte. No vemos guerra, lo decíamos, pero eso no quiere decir que no haya acción y de la buena, o grandes escenarios que tienen un cierto carácter icónico en el caso más evidente y que, desde luego, no vamos a anticipar aquí. Pero sobre todo Alma sigue siendo una obra de personajes, y eso hace que los primeros planos brillen. A veces parece que el manga, precisamente por sus propias reglas narrativas, es sencillo de ejecutar en estas lides, en la percepción de un rostro que tiene mucho de esquemático con esos grandes ojos, pero cuando se llega a la conexión que ofrece Alma es algo que merece la pena que destaquemos. La serie concluye, lo hace bien, en un punto álgido, cumpliendo con lo que Mito se proponía, y cerrándose además sin dar carpetazo a su mundo, sabiendo que hay más cosas que contar y que lo que hemos visto aquí es lo que le da sentido. Buena ciencia ficción.
Shueisha comenzó a publicar originalmente Alma en 2019. El contenido extra lo forman un completo dosier sobre el mundo de Alma y una galería de ilustraciones en color.
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