Guion: Sophie Bédard.
Dibujo: Sophie Bédard.
Páginas: 256.
Precio: 19,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas
Publicación: Diciembre 2024.
Que las historias de siempre se cuenten de una manera fresca y natural es algo notable. Esa es la sensación más agradable que se tiene leyendo No es el fin del mundo, primer trabajo que vemos en España de la canadiense Sophie Bédard y que, por la calidad que tiene, esperemos que no sea el último. Nos han contado mil veces la historia de tres amigas sobre la que planea una ruptura sentimental, un reencuentro después de algún error cometido por una de ellas, y la forma en la que tratan de reconstruir unas vidas que no están rotas pero que no son del todo satisfactorias. Y aun así, la forma en la que Bédard nos mete en la vida de Jeanne, Lucie y Nana es muy inteligente. Hay un esfuerzo notable en la construcción de los personajes, tanto narrativa como visualmente, y tener todo bien atado le permite a la autora construir una historia en la que, si bien no pasan en realidad tantas cosas ni cubre tanto espacio de tiempo como probablemente podría haber hecho, logra lo esencial: abrir la puerta a una nueva situación entre las tres. No es el fin del mundo es un tebeo costumbrista que interesa precisamente por el nivel de realismo y sinceridad que tiene, el que emana de tres mujeres protagonistas, alguna más en realidad, que divierten y emociones a partes iguales con sus problemas cotidianos.
Bédard basa No es el fin del mundo en sucesos previos, pero lejos de mantener al lector en un suspense continuo le va dando información de manera progresa, adecuada e inteligente, lo suficiente en cada momento para que podamos entender a las protagonistas. Y es que se trata justo de eso, de ponernos en la piel de cada una de ellas. ¿Por qué son como son? ¿Qué ha llevado a cada una de ellas a este momento en el que sus vidas se han vuelto a cruzar después de haber sido muy amigas en el pasado y notarse que ya no están en ese momento? Bédard, sin dejar de ser sencilla, es meticulosa, y eso hace que sus mujeres sean creíbles y tan complejas como lo podrían ser en la vida real. Vemos sus momentos de ira, los de empatía, la autora nos habla de lo que cuesta recomponer una amistad rota, del daño que el dinero hace en las relaciones personales, de las distintas formas que tenemos de afrontar que una pareja nos ha dicho adiós o del filtro de intimidad que cada uno ponemos para hablar de sexo. Es todo muy natural en la construcción de los personajes, nada especialmente nuevo, pero todo recolocado de una manera muy inteligente. Tanto como la forma de narrar de Bédard, que es elegante, que permite que estemos dentro de la historia incluso cuando sabemos que nos falta mucha información, que recibiremos más adelante para entender todo lo que está pasando.
Si No es el fin del mundo presume de la construcción de los personajes, de la sencillez y de la empatía, es porque su dibujo es esencial para que esas sensaciones formen parte de la lectura. Lo más divertido de todo es la forma en la que Bédard diseña a las tres mujeres, porque sin caer en la caricatura hace que el aspecto físico de cada una de ellas sea un reflejo de su propia personalidad: la corta estatura de Lucie habla de su fragilidad emocional, el gesto serio de Jeanne nos lleva a entender que es la más estricta y severa de las tres y el tono desgarbado y jovial de Nana hablan de que es el verso libre de la historia. La autora, eso sí, va transformando a las tres protagonistas, y lo hace de una manera brillante. Tanto como su narrativa gráfica, que usa silencios y caricatura con la misma soltura, a pesar de que sean recursos que, respectivamente, nos pueden llevar a estados emocional casi contrarios durante la lectura. Ese es el éxito de esta tragicomedia contemporánea, que nos hace sentir mucho, que nos muestra lo cambiante que es la propia vida y que tiene la valentía de adentrarse en la intimidad de tres mujeres que bien podrían ser de carne y hueso. Cuando alguien nos habla de una vida realista, ese es el gran éxito que tiene una historia, el hecho de que nos la podamos creer sin reservas y de que podamos querer a unos personajes que no son perfectos. Como en el día a día.
Pow Pow publicó originalmente Les petits garçons en septiembre de 2019.
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