CÓMIC PARA TODOS

‘Shock SuspenStories’ 3

Editorial: Diábolo.

Guion: Al Feldstein, Otto Binder, Carl Wessler.

Dibujo: Jack Kamen, Wally Wood, Joe Orlando, Frank Fraazetta, Al Williamson, Marie Severin, Reed Crandall, Bernie Krigstein, George Evans.

Páginas: 216.

Precio: 37,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2024.

Cuando hablamos de la importancia de los cómics de terror y suspense de los años 50, solemos ponerla en valor por ser lo que motivó la ola reaccionaria y censora del Comics Code Authority, pero a veces eso implica pasar por alto el valor que tenían para, desde su retorcida visión del mundo, describir con una gran inteligencia la sociedad que nos rodea. Shock Suspenstories ya nos había regalado en sus dos primeros volúmenes (aquí y aquí, sus reseñas) muchos relatos que podían verse desde esta perspectiva, pero hay uno de los que forman parte de este tercer y último libro, Cierta justicia, que nos lleva casi a frotarnos los ojos. Es brutal la manera en la que describe la cultura de la violación, la forma en la que el miedo impide a las víctimas señalar a sus agresores, la impunidad que durante mucho tiempo ha sentido quien cometía actos tan despreciables. Sí, hay un prisma de ficción, claro, y un final de los que dejan helado… pero de alguna manera sabemos que lo que cuenta esa historia tiene un aire de verosimilitud más aterrador que el de cualquier relato que apele a miedos íntimos desde la fantasía. Esa es la esencia de Shock Suspenstories y el relato de Carl Wessler y Reed Crandall sobresale en un conjunto espléndido, todo un reto al terremoto del Comics Code Authority que entraba en vigor en aquellas mismas fechas.

Es casi una curiosidad más que pongamos en valor esta historia de Wessler cuando es Al Feldstein quien sigue ocupándose del grueso del contenido de Shock Suspenstories, pero a la vez es muestra del múltiple talento que había en sus páginas. Es, probablemente, una de las revistas que más peligro tenía de caer en la repetición, porque si miramos sus historias la mayoría de ellas son crímenes pasionales, pero con el paso de los números, y en este libro llegamos hasta el decimoctavo, comprobamos que es un miedo absurdo. En cada historia hay elementos distintos, por muy parecidas que puedan ser las bases, hombres y mujeres intercambian sus papeles de víctimas y verdugos con una elegancia palpable, y de vez en cuando se cuelan relatos que hablan de otros temas, como el racismo que hay en Hermanos de sangre, esta sí escrita por Feldstein. La fórmula se repite una y otra vez, misterios en torno a crímenes atroces y un final sorprendente que sigue siéndolo en muchos casos a pesar de que han pasado 70 años desde la publicación de estos relatos, y sin embargo la frescura predomina. Shock Suspenstories, desprovista de elementos fantásticos, actúa de catalizador de una realidad aterradora que podamos sentir como verosímil en cierto sentido. Obviamente, se tenía el cuidado de dar a cada historia una parte criminal de ficción, pero el retrato del alma humana que hace tiene muchos reflejos en la actualidad, la de entonces y la de ahora.

El hecho de que sean cómics de otra época, producidos de una manera casi industrial, con un trabajo a destajo que podía limitar su alcance más allá del entretenimiento popular y barato que abanderaba, hace que muchas veces se reste valor a los ilustradores, y sin embargo reediciones como esta nos invitan a reflexionar sobre ese talento. Jack Kamen, Wally Wood, Joe Orlando, el ya mencionado Krandall, nombres habituales en las revistas de EC, eran capaces no solo de dar forma a las atrocidades sobre las que giraban sus historias, sino que eran también maestros del retrato. Sus personajes eran con frecuencia brillantes, reflejos de personas reales, sacando todo el partido de sus condiciones físicas, fueran atractivas, como hay que reconocer que sucedía en casi todas las mujeres que dibujaban, producto también de una época distinta, o tuvieran rasgos distintivos que importaran en la historia. Sin esa cualidad, probablemente Shock Suspenstories no habría tenido el mismo alcance que sí le podemos atribuir. La base realista de sus crímenes seguro que ayudó a remover alguna conciencia que apostaba por ocultar esta parte de la sociedad tan poco grato de que sea expuesta. Para el lector de entonces y para el de ahora, la revista sigue siendo una delicia, con muchas joyas ocultas destacables por su carácter precursor de otros relatos de nuestro tiempo.

El volumen incluye los números 13 a 18 de Shock SuspenStories, publicados originalmente por EC entre febrero y diciembre de 1954. El contenido extra lo forman una introducción de Brian Michael Bendis y las portadas originales.

shocksuspenstories31

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías