CÓMIC PARA TODOS

‘Voodoo’ (1954-1955)

Editorial: Diábolo.

Páginas: 184.

Precio: 37,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2024.

En 1954 se creó el Comics Code Authority, esa lacra conservadora que hizo que las viñetas americanas, acusadas de estar detrás de la criminalidad juvenil y a saber qué otros comportamientos de sus lectores, perdieran creatividad y valentía. Eso afectó incluso a publicaciones que por principios se negaban a actuar bajo para ese paraguas puritano. En Voodoo, en este tercer y último volumen, que contiene números publicados entre 1954 y 1955, se puede ver con claridad esa transición. Lo advierte Mike Howlet en la introducción del libro, calificando de hecho ese salto de una serie “excelente” a una “tibia”. No es tanto que se pueda hablar de una pérdida de calidad, sino más bien de tono y de osadía. Voodoo fue en sus inicios una serie que no tenía miedo en ser arriesgada y eso abría el campo a historias formidables, a magníficas sorpresas de cierre y, sobre todo, a escenarios muy inteligentes. Eso se sigue viendo en este libro, porque no todas las historias se conciben y publican tras la creación del Comics Code Authority ni con el mismo autocontrol para pasar el filtro necesario, y de hecho hay alguna que otra joya en estas páginas que hace de la lectura la misma experiencia maravillosa que arrastramos de los dos primeros libros (aquí, reseña del segundo volumen) y de todos los clásicos de la época que Diábolo está recuperando.

Voodoo nació en 1952 y murió con los números que vemos en este libro, en 1955. Casi parece una ironía funesta que su última viñeta sea la de una guillotina cayendo sobre el cuello de un hombre, una metáfora de lo que le sucedió al cómic de terror de los años 50 por culpa de la censura que el cómic aceptó con demasiada docilidad. El libro evidencia lo triste que es que dejáramos de ver historias tan imaginativas como Horror ilimitado, en la que unos diminutos demonios de piel roja hacen la vida imposible a una familia tradicional (¿otra metáfora de lo que suponían entonces estos cómics de terror?), que convive con otras tramas que suenan bastante más infantilizadas, que no de mala calidad, no nos confundamos. Quizá podemos decir que este es el volumen menos completo por esas anomalías reaccionarias que cayeron sobre esta como sobre tantas otras publicaciones, pero Voodoo sigue siendo Voodoo. Y eso supone recordar que la revista que ahora tenemos en las manos en un lujoso formato, recuperada para las audiencias contemporáneas, era una abierta competidora en muchos sentidos, especialmente en la calidad de sus guiones, de las más conocidas publicaciones de EC, que son las que han trascendido su época con mayor facilidad. Aquí vemos cabezas diminutas en cuerpos normales, pero también un pijama asesino.

Adentrarse en Voodoo es entrar de lleno en un dibujo de corte clásico, casi podríamos decir que deudor de la década anterior más que de los años 50. No necesita la revista aires de modernidad para poder trasladar sus mensajes y para generar el horror que busca. Esto, lógicamente, tiene más efecto cuanto más atrevida es la historia, y viceversa, funciona peor cuanto menos terror real hay en estas páginas. Lo que siempre funcionó muy bien en Voodoo, como en otras series de terror, es el contraste entre la fantasía oscura y macabra y una idea de belleza de la época, sobre todo con la presencia de personajes femeninos que siguen un patrón claro, y en estas páginas se ve con la misma intensidad. Cierto es que los horrores decrecen en intensidad por la mencionada interferencia del Comics Code Authority, pero el esfuerzo visual sigue siendo notable. Voodoo acaba aquí, y lo hace con un regusto que no vamos a considerar amargo, porque sería injusto con la trayectoria de la serie. Sí es cierto que se nota una influencia que no se puede ocultar, pero la serie tiene una calidad en su conjunto que hace inevitable seguirla hasta el final y alegrarnos de que aquel pánico social no acabara con las ganas de leer terror del bueno, que es lo que vamos a seguir encontrando en esta cabecera hasta su despedida.

El volumen incluye los números 7 a 12 de Voodoo, publicados originalmente por Ajax/Farrell entre enero de 1954 y enero de 1955. El contenido extra lo forman una introducción de Mike Howlett y una galería de cubiertas originales.

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Esta entrada fue publicada en 10 enero, 2025 por en Diábolo y etiquetada con .

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