CÓMIC PARA TODOS

Televisión – ‘¿Qué pasaría si…? Temporada 3’, de Bryan Andrews

Título original: What If…?

Director: Bryan Andrews, Stephan Franck.

Reparto: Jeffrey Wright, Haley Atwell, Jason Isaacs, Devery Jacobs, Alison Sealy-Smith, Natasha Lyonne, Ross Marquand, D. C. Douglas, Darin De PaulLarem Gillan, Kat Dennings, Seth Green, Simu Liu, Hailee Steinfeld, Wyatt Russell, Walton Googins, Menf’er Zhang, Dominique Thorne, Alejandro Saab, Emily VanCamp, David Chen, Tessa Thompson, Michell Wong, Samuel L. Jackson, Tom Hiddleston, Clark Gregg, Michael Rooker, Matt Friend, Josh Brolin, David Harbour, Sebastian Stan, Laurence Fishburne, Kathryn Hahn, Kumail Nanijani, Dominic Cooper, James D’Arcy, David Kaye, Anthony Mackie, Mark Ruffalo, Teyonah Parris, Oscar Isaac.

Música: Laura Karpman, Nora Kroll-Rosenbaum.

Duración: 30-34 minutos cada episodio.

Distribuidora: Disney.

Estreno: 22 de diciembre – 29 de diciembre de 2023 (Estados Unidos y España, digital).

Cuesta creer que una idea tan maravillosa como la de ¿Qué pasaría si…? (aquí y aquí, críticas de sus dos primeras temporadas) concluya de una forma tan desilusionante. El concepto sostiene la fórmula, sí, pero la tercera y teóricamente última temporada de la serie es complicada de entender. No por su contenido, sino porque contiene demasiadas tramas inverosímiles, personajes que no tiene demasiado sentido que tengan protagonismo y variaciones de la realidad que parecen tan rebuscadas que no llaman la atención por sí mismas. El final, el que culmina todo lo expuesto en la serie, desde que nos dimos cuenta de que había una historia común y no solo episodios autoconclusivos, parece reanimar algo la temporada, pero caer en un despropósito de golpes a nivel cósmico acaban por hacer que toda la historia sea un sinsentido que no se sostiene. Y quizá sea eso lo más decepcionante, que una serie como What If…?, que aspira a trascender, a poder manejar ideas sobre el espacio y el tiempo, sobre la responsabilidad, acaba resuelto a palos, abrazando el anime más violento, que aquí tiene poco sentido, por muy disfrutable que pueda ser ver a ciertos personajes dar rienda suelta a sus poderes. El hecho de que haya tramas surgidas del peor episodio de toda la serie, el de Thor, ya es un claro aviso a navegantes.

La serie comienza como un homenaje a distintos géneros y narrativas, desde el anime al western, pasando por el musical clásico de Hollywood y Bollywood, pero los personajes no son los que pueden enganchar en esas tramas. Parece más bien un intento de dar peso a aquellos que protagonizan series y películas teóricamente menores ya estrenadas y por estrenar, desde Agatha Harkness (aquí, su crítica) a Riri Williams, también Shang-Chi (aquí, su crítica), que un intento de profundizar de verdad en el corazón del universo cinematográfico Marvel. Solo Hulk, y de refilón, tiene protagonismo en el primero de los episodios, en los que predomina un tono de comedia exageradísimo en ocasiones (los episodios del Guardian Rojo y el Soldado de Invierno por un lado y Howard el pato por otro son ejemplos perfectos de esa deriva). Nada queda de la enorme profundidad que tenía la revisión del Doctor Strange que se hizo en la primera temporada, de la enorme diversión del episodio de zombis, o de la notable irrupción de Kahhori o del Marvel de 1602 en la segunda temporada. Y eso que se intentan recuperar esos conceptos al final, cuando la Capitana Carter nos recuerda el importante papel que debía tener en la serie o que, en el fondo, esto debía ser un relato de y sobre el Vigilante, algo que solo vemos de verdad en los dos episodios finales.

El penúltimo, de hecho, es el que sostiene la temporada casi por sí solo, el único que invita a pensar que nos estamos abocando al final de la serie, final que no parece trabajado en toda la temporada, por mucho que haya un esfuerzo sobrehumano en el desenlace por conectar diversas tramas planteadas con anterioridad para que sí tengamos la sensación de estar viendo un cierre. Si los multiversos que se plantean al final, a modo de despedida, parecen más interesantes que los que se han escogido para los episodios de esta tercera temporada, eso invita a pensar que no se ha acertado en las elecciones. Ni en la resolución, un largo clímax de combate de casi media hora que no tiene demasiado sentido con la concepción clásica del Vigilante y que resta sentido a buena parte de todo lo expuesto durante la serie. What If…? merecía otro final, la frescura que había en su propuesta, el caudal de buenas ideas que ha contenido, incluso con cierta irregularidad, invitaba a pensar que llegaríamos a otro punto. La despedida es amarga porque la serie se traiciona a sí misma, incluso aunque sea un espectáculo visual sobresaliente, con un estilo de animación atractivo en el que se combina una animación tradicional, con ese toque a Jack Kirby, con el movimiento por ordenador tan característico de la serie. Una gran oportunidad perdida.

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Esta entrada fue publicada en 3 enero, 2025 por en Cine, Norm Breyfogle, Sergio Carrera, Televisión y etiquetada con , .

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