CÓMIC PARA TODOS

‘El desprendimiento’, de Osamu Tezuka

Editorial: Planeta Cómic.

Guion: Osamu Tezuka.

Dibujo: Osamu Tezuka.

Páginas: 256.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2024.

Es inevitable que la simple mención del nombre de Osamu Tezuka nos invite a abrir un libro con el entusiasmo de leer, tantos años después de su obra, a quien se considera literalmente como el Dios del Manga. Con El desprendimiento, el disfrute parte de verle en historias cortas, en el marco de una antología en el que los relatos no tienen más relación entre sí que la de su autoría, no hay elementos temáticos reales más allá de que en estas páginas se abordan temas adultos, serios y sobrios, alejados formalmente de la fantasía en la que tan cómodo se sentía. Son siete los segmentos que forman este volumen y son siete, por tanto, las oportunidades de encontrar, otra vez más, a un narrador espléndido, brillante, que creaba con mimo la caracterización de sus personajes, que encontraba situaciones extraordinarias a las que dar forma en su narración y que, además, aquí nos permite descubrirle también como autor de prosa ilustrada. No hay manera de afrontar un libro de Tezuka que no sea especial, y el contenido de este, que seguramente no figuraría en la lista de preferencias de casi ningún aficionado a su manga, deja de la misma manera un nivel altísimo, que sobre todo se ve en la primera de las historias, la que da título al volumen, que marca con firmeza el tono de lo que vamos a leer a continuación.

El desprendimiento es una historia sobre la que es mejor no decir mucho para no desvelar sorpresas ni, por supuesto, su final, pero sí podemos decir que es un retrato humano fascinante que tiene lugar en el interior de una mina, con un accidente de fondo que es narrado de distintas maneras y que llega a conclusiones fascinantes desde un punto de partida que podría considerarse hasta trivial. Con Tezuka nada lo es, y eso se ve en los demás relatos, cuando habla de redención, cuando habla de decisión, cuando habla incluso de venganza. Al autor le daba igual acercarse a las normas del western que hablar desde un momento contemporáneo, introducir elementos poco creíbles desde un punto de vista histórico o tratar de abrazar un realismo contundente. Y si el relato largo siempre ha dejado la satisfacción de ver cómo desarrollaba una historia, haciendo que hasta el más mínimo detalle tuviera importancia más adelante, la menor extensión le pone a prueba en otro nivel. Y cuando hablamos de relato corto, además, lo hacemos con números de páginas muy cambiantes, porque Tezuka, por encima de todo, contaba la historia que necesitaba contar en el espacio que consideraba oportuno, sin atender a estructuras prefijadas. Antologías como la que abre El desprendimiento nos permite entender esa faceta del narrador.

Siempre que hablamos de Tezuka, hablamos de su estilo. Claro, sencillo, reconocible por encima de todo, muy dinámico, con un sentido del movimiento que casi parece sobrenatural. Y sí, está muy presente en todas las historias que hay en El desprendimiento. Quizá lo que más llame la atención aquí es la manera en la que ilustra su relato de prosa, Alas y polvo de estrellas, precisamente porque esa última herramienta, la cinética, se deja a un lado. Tezuka demuestra ahí otra de las cualidades de su dibujo: la belleza. El plano fijo, sin la necesidad de buscar inmediatamente la siguiente viñeta, nos permite detenernos más tiempo en la ilustración, en los detalles, en entender un mensaje más amplio y duradero. Es como ver a otro Tezuka sabiendo en todo caso que es el mismo. Y la conclusión siempre será idéntica: nunca nos cansamos de ver obras de Tezuka. Largas, cortas, con más o menos fantasía, en todas ellas encontramos personajes fascinantes, ideas muy bien planteadas, una narración modélica. El desprendimiento es una pequeña gran rareza, precisamente porque se aleja de terrenos más habituales, pero sigue siendo un Tezuka puro y disfrutable, en el que podemos apreciar sus grandes inquietudes desde puntos de vista distintos a los que a lo mejor podemos estar acostumbrados a ver.

Las historias se publicaron originalmente en 1959.

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Esta entrada fue publicada en 30 diciembre, 2024 por en Frank Forte, Manga, Olga de Castro, Osamu Tezuka, Planeta DeAgostini, West Indies y etiquetada con , .

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