Guion: Grant Morrison.
Dibujo: Steve Yeowell, Manuel Carmona.
Páginas: 232.
Precio: 32,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2024.
Érase una vez un tiempo en el que Grant Morrison no era el autor que parecía haberlo hecho ya todo, sino un escritor debutante que daba sus primeros pasos en las páginas de 2000 AD. Zenith es la obra que nos lleva a esos tiempos que pueden ser calificados de muchas maneras, pero no de ingenuos. Porque Morrison siempre ha sido Morrison, y siempre lo será, no hay mucha duda al respecto viendo las páginas de este primer volumen integral de una serie que dibujó en su mayor parte Steve Yeowell y que nos invita a seguir a un héroe adolescente por una maraña de temas que, sí, como se indica en la contracubierta del libro, tienen eco en la trayectoria posterior de Morrison. Es difícil acometer el ejercicio de valorar la obra de manera aséptica precisamente porque Morrison ha dejado desde entonces, a lo largo de casi ya cuatro décadas de intenso trabajo, una enorme cantidad de cómics, pero conviene intentarlo para situar esta historia donde corresponde. No es lo mejor de Morrison, pero sí es un punto de origen que casi podríamos calificar de básico para poder entenderle. Es un cómic de superhéroes, sí, esa es su capa más obvia, pero es mucho más que eso, una historia de conflictos de muy distinta índole, de conspiraciones, de muchos elementos que van chocando entre sí para dar forma a un conjunto que sorprende mucho más de lo que parece.
Porque, claro, la simple presentación de una obra de Grant Morrison que se comenzó a publicar en 1987 es el reclamo más evidente, y amenaza por supuesto con llevarse por delante un análisis más sosegado del contenido. Y hemos dicho que hay mucho del Morrison posterior, sí, pero es inevitable pensar que también hay mucho de Alan Moore. Las sombras de ambas son muy, muy alargadas, y si bien Morrison no podía ser consciente entonces de cómo iba a ser su carrera, Moore ya era un autor plenamente establecido y que había socavado los cimientos del cómic contemporáneo con varias de sus obras. Se nota que Zenith aspira a mucho, aunque en realidad no pueda llegar tan lejos, pero su parte más superficial, la que tiene que entretener, es notable, y eso permite que podamos ver temas de fondo que importan en la construcción de esta serie y en el mundo de su protagonista. Se ve, sobre todo, en la primera de sus historias, una que casi parece poner el foco principal en el villano y no en el protagonista, algo que tampoco será infrecuente en la posterior carrera de Morrison. Y se ve también en cómo moldea un universo lleno de detalles, de conspiraciones, de dobles intenciones, algunas con un papel importante y otras como ideas algo más ocultas que nos ayudan a entender un contexto ambicioso.
Yeowell logra mostrarnos Zenith como lo que es, un tebeo de superhéroes con ínfulas de ser algo más, y trasciende el pijameo que se espera, y que por supuesto se ve cuando llegamos a las escenas climáticas, para mostrarnos por encima de todo un escenario verosímil. Si olvidamos la fantasía de superhéroes, eso es lo que nos enseña el ilustrador con frecuencia, un mundo que podemos creernos. El blanco y negro seguramente apoya más el cariño nostálgico de los admiradores de la línea de 2000 AD que una opción estilística real que siga teniendo vigencia en nuestros días, pero no podemos quejarnos de lo bien que lo ejecuta Yeowell. De hecho, en las ilustraciones que vemos en color el poder emana de las banderas confrontadas, de las rayas británicas contra el negro que rodea la esvástica nazi, más que por el hecho de que sea necesario para entender la historia. Zenith es, en muchos sentidos, una delicia. Imperfecta, claro, porque la firma un escritor todavía con mucho que dar y que aprender, pero con tantas cosas a analizar que casi parece mentira que aquel Morrison no fuera autoconsciente del Morrison que acabaría siendo. Lo de Yoewell es la guinda, el necesario componente de espectáculo para un tebeo que es mucho más que arqueología editorial, es una obra con absoluta vigencia y mucha más personalidad de la que seguramente parece.
El volumen contiene material de los número 535 a 550, 558, 559 y 589 a 606 de 2000 AD y del 2000 AD Winter Special publicados en 1987 y 1988. El contenido extra lo forman una introducción y una conclusión de Sergio Aguirre, un portafolio de bocetos y diseños y las portadas originales.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.