Editorial: Cascaborra.
Guion: Juanarete.
Dibujo: Manbuel Granell.
Páginas: 64.
Precio: 17 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2024.
Cuando leemos ¡Jaca sublevada!, lo lógico es hacerlo con la idea de que vamos a asistir a un documento histórico, bien narrado como suele ser habitual en la colección Historia de España en viñetas, militante como lo han sido otros títulos escritos por Juanarete como La bondad y la ira (aquí, su reseña) o Plomo gualda (aquí, su reseña), que además es una buena referencia para saber que el trabajo de Manuel Granell en el dibujo es más que interesante. Pero al entrar en la obra, nos damos cuenta de que ¡Jaca sublevada! quiere ser algo distinto… y lo consigue. Es tentador no decir mucho más y dejar que todo aquel que lea el álbum se sorprenda donde realmente corresponde hacerlo, que es disfrutando de una obra y no con sus análisis, pero lo que sí podemos decir es que no se trata únicamente de un álbum de corte histórico, sino que es un auténtico homenaje a la investigación periodística y a las publicaciones que informaban en los años 30 de todo lo que sucedía en el país. Juanarete y Granell, desde luego, aciertan a la hora de encontrar un enfoque fresco y diferente, de los que ayudan a engrandecer el objetivo que tiene la obra, que es reivindicativo y de memoria, porque en Jaca había una gran historia que contar más allá de lo que puedan decir los libros de texto que quieran acordarse de su intento de instaurar la República en el año 1930.
Sobra decir a estas alturas que un cómic histórico tiene un buen trabajo documental para dar forma a su relato. Juanarete, además, tiene una notable experiencia en este terreno, lo que hace que se pueda entrar en ¡Jaca sublevada! con la absoluta tranquilidad de que vamos a asistir a una sobresaliente reconstrucción histórica. Ese, obvio, es el primer requisito que tiene que cumplir un tebeo de este corte, pero, afortunadamente, no queda ahí, y eso permite que podamos pensar en que este cómic tiene un público objetivo más amplio del que conforman los intereses locales o documentales. Lo curioso es que desde su ámbito de originalidad consigue completar sus objetivos de una manera más plena, precisamente porque sabe abrazar la comunicación como parte esencial del desarrollo de su idea. Damos vueltas para no desvelar demasiados detalles, pero cuando se lee ¡Jaca sublevada! la satisfacción es notable porque el escritor no se detiene en la narración cronológica de un acontecimiento concreto, sino que desarrolla una estructura muy llamativa que, narrativamente, es todo un hallazgo, poco habitual en el mundo del cómic. Sin necesidad de encontrar algo rompedor o distintivo, sí es un soplo de aire fresco para el cómic histórico español, que vive un periodo de auge y que con ideas así es capaz de seguir reinventándose.
Granell es un ilustrador bastante completo, y su estilo es muy adecuado para un cómic histórico como este, pero lo que destaca en ¡Jaca sublevada! es lo que nos cambia el paso, lo que nos hace dar el salto del lenguaje del tebeo al de la revista ilustrada. Es ahí donde se ve con más claridad el enorme esfuerzo documental que hay en la obra, pero también el cariño hacia esa forma de comunicación ya en desuso, pero que tan bien ayuda a que nos metamos en el contexto de la historia. Parece más sencillo que la narración de las páginas, digamos para entendernos, normales de este álbum, pero en realidad es el mayor reto, porque es un lenguaje que ha caído en el olvido y que, sin embargo, aquí tiene que resultar atractivo para lectores contemporáneos. Prueba superada, y además con buena nota, porque el álbum permite una lectura ágil, entretenida e informada, lo que supone cumplir con todos sus propósitos. Es así como ¡Jaca sublevada! se coloca en un rincón distinto del que seguramente habría ocupado en caso de seguir al pie de la letra las normas del cómic histórico. Lo hace en algunos momentos, y eso demuestra también el cariño por el momento que relata, pero es algo fresco y diferente que nos recuerda, como si en el fondo nos hiciera fácil, que el cómic es un arte lleno de versatilidad que se manifiesta con un lenguaje tremendamente rico.
El contenido extra lo forman una introducción del periodista y escritor Enrique Vicién Mañé y un dosier de fotografías sobre la historia.