CÓMIC PARA TODOS

‘Li’l Abner. Tiras diarias y planchas dominicales (1941-1942)’, de Al Capp

Editorial: Diábolo.

Guion: Al Capp.

Dibujo: Al Capp.

Páginas: 260.

Precio: 64,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Agosto 2024.

No hay manera de entrar en Li’l Abner sin darse cuenta de que la comedia dse Al Capp es absolutamente atemporal. Sí podemos mirar sus tiras de prensa, diarias y dominicales, con la perspectiva del tiempo, claro, y no podremos negar que son una buena muestra de lo que se hacía en los años 30 en que nació y los 40 a los que pertenecen estas páginas en concreto, pero tiene una cualidad magnífica más allá de que visualmente podamos viajar en el tiempo con ellas, y es que hacen reír en nuestro tiempo con la misma naturalidad con la que lo hacían entonces. Capp planteó la serie (aquí, reseña de su primer volumen) como un enfrentamiento entre el campo y la ciudad, pero con el paso del tiempo fue creciendo de una manera asombrosa. No solo por la variedad de temas, sino porque también fue incorporando situaciones que podríamos considerar inverosímiles dentro de una realidad muy particular. Y, además, fue ampliando el reparto de la serie, sin conformarse con el retrato de aquello que le había dado éxito en los primeros tiempos, entrando de lleno en una dinámica muy moderna que parece tan imposible como algunas de las historias que plantea. Es verdad que en lo visual no se puede negar que estamos hablando de cómics de 80 años de vida, pero eso no merma la comedia magnífica que nos ofrece.

Capp era un adelantado a su tiempo, eso es algo que ahora, con la perspectiva de tantos años de historias y risas, podemos decir sin miedo a equivocarnos. Y eso es algo que podemos analizar desde distintos puntos de vista. Para empezar, por la forma en la que hace evolucionar los temas iniciales, las posiciones de los personajes, los arquetipos de los que partía, para dar forma a comedia de toda clase. Hay chistes costumbristas, pero también situaciones que se acercan al absurdo. Hay comedia romántica, pero también puro slapstick, ese humor más gráfico que el cine mudo popularizó de una forma bestial para hacer frente a la ausencia de sonido. Y hay muchos, muchos personajes. Es curioso que una serie que toma su título del nombre de uno de ellos sea capaz de ampliar tanto su universo como para que al final pueda desaparecer de algunas historias y que estas nos parezcan tan esenciales dentro de la serie como aquellas que sí le tienen en el centro. Capp logra todo eso, y además a un ritmo tremendo, no olvidemos que estamos hablando de una tira diaria, lo que obliga a producir a un ritmo que exige un gran equipo o mucha imaginación. Li’l Abner es, en es sentido, una continua sorpresa, y lo es, insistimos, hoy en día, a pesar de que muchas de las situaciones tienen un claro contexto temporal que hay que asimilar.

De alguna manera, es lo visual el principal obstáculo para que un lector contemporáneo haga ese ejercicio. Muchas viñetas de tamaño reducido y mucho texto, es algo que no suele utilizarse hoy en día en el cómic, la propia tira de prensa es algo ya en desuso. Pero si estamos dispuestos a hacer ese pequeño esfuerzo (hay que poner énfasis en que es pequeño), la satisfacción es enorme, y lo es también en lo visual. Capp sabe combinar de una manera muy inteligente arquetipos de distintas tradiciones. La comedia parte de la caricatura, la batalla de géneros del modelo de belleza femenina imperante en la época. Puede parecer que son dibujos que están sacados de distintas series, incluso obra de distintos autores, pero por la inexplicable razón que sea hay una espectacular fusión entre todo esto dentro de las mismas anécdotas, para que esos personajes tan dispares puedan convivir con naturalidad y elegancia. Puede que sin ese trabajo, Li’l Abner no fuera tan buena como es, pero Capp es un maestro en ese sentido y por eso su obra se sostiene tan bien a pesar del paso del tiempo. Li’l Abner, cuarto volumen ya, se mantiene en un nivel altísimo y su recuperación para lectores contemporáneos es una de esas noticias que cualquier lector tendría que celebrar, los que ya tengan el gusto por el cómic anejo y los que gracias a esto lo estén descubriendo.

El único contenido extra es una introducción de Bruce Canwell, con fotografías e ilustraciones de la época.

Captura-de-pantalla-2024-10-02-194030-3

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 12 noviembre, 2024 por en Al Capp, Diábolo y etiquetada con , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 410 suscriptores

Archivos

Categorías