Guion: Gregg Hurwitz.
Dibujo: Szymon Kudranski.
Páginas: 120.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2024.
La serie de El Pingüino en Max parece razón más que suficiente para recuperar en formato de bolsillo Dolor y prejuicio, la historia con la que Gregg Hurwitz y Szymon Kudranski se acercaron al presente y al pasado de Oswald Cobblepot. Ambiciosa en sus planteamientos, puesto que trata de abordar las razones por las que Oswald se convierte en el Pingüino, sino porque además las coloca en su niñez, lejos de traumáticos momentos definitorios como los que dan vida a otros personajes como el Joker o el Acertijo. Y eso seguramente es lo mejor de Dolor y prejuicio, porque la excusa del presente es bastante más endeble e importa bastante menos, a pesar de ser la parte del tebeo en la que se produce la aparición de Batman, personaje sin el cual no viven de la misma manera los villanos más emblemáticos de Gotham. Resulta evidente que el valor que tiene la historia está en esa idea de origen, en lo que aporta para la constitución de un villano que siempre parece estar en revisión, lejos ya de los tiempos en los que era un pintoresco hombre bajito que sustentaba sus acciones en los paraguas y en su relación con los pájaros. Este Pingüino, guste más o menos a puristas y aficionados clásicos, ya no es así, y por ese lado sí es importante la lectura de esta obra, aunque se entienda que su alcance es menos limitado de lo que seguramente buscaba.
Hay poco que reprochar al intento de Hurwitz de dar un pasado a Oswald Cobblepot. Es lógico, es entendible y es hasta certero en muchos momentos. Se trata de entender por qué un chico con ciertas deformaciones físicas acaba en el lado equivocado de la historia, y el escenario familiar que establece es bastante certero en ese sentido. La cuestión es que, más allá del lógico protagonismo del Pingüino en los dos momentos temporales de la historia, su relación es discutible, hasta el punto de que casi no parece necesario este momento del presente para entender el pasado de Oswald. El Pingüino es una figura lo suficientemente conocida como para que se pudiera haber minimizado el papel del presente, o incluso que hubiera sido una historia distinta, una que no necesitara abrazar del clímax, porque limita el impacto general del cómic. No hay un misterio que convenza con la misma facilidad como el de conocer los años infantiles de Cobblepott, y aunque sí hay una fascinación lógica en la relación emocional que se establece en los años adultos del Pingüino, no termina de enganchar como lo hace la ventana abierta a su pasado. Por hablar de lo que nos anuncia el título, importa más el dolor que el prejuicio, y eso apunta a un desequilibrio que no termina de redondear una obra que tenía vocación y opciones de volar más alto.
Con el dibujo, Kudranski cumple sobradamente con el objetivo de llevar al Pingüino a un escenario oscuro y siniestro, uno en el que funciona el retrato que hace Hurwitz no solo del villano de Batman sino también del niño que acabará convirtiéndose en criminal. Dentro de esa oscuridad, hay algunos momentos en los que reina la confusión, pero el aspecto del Pingüino siempre sobresale de entre el trabajo general que hace el ilustrador. Su presencia es carismática, y lo es especialmente en las escenas de su niñez, en las que no es tarea fácil hacer de él una figura por la que se pueda sentir empatía o cualquier otra emoción, sea positiva o negativa. En ese sentido, esquiva la caricatura más facilona y crea un buen personaje, que se sostiene dentro de esta historia y se puede entender más allá de ella. Dolor y prejuicio tiene objetivos claramente definidos, y lo cierto es que los cumple con bastante solvencia. Queda alguna duda sobre la historia, que no parece un reto demasiado exigente ni para el personaje en clave narrativa ni para el lector a este otro lado del proceso, pero en conjunto en un tebeo que ayuda a comprender al Pingüino, o al menos a esta versión concreta del Pingüino, desde su origen, pero sin caer en los tópicos de las historias que se crean para comprender de dónde vienen los enemigos mortales de Batman.
El volumen incluye los cinco números de Penguin: Pride & Prejudice, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 2011 y abril de 2012. El único contenido extra son las cubiertas originales de Szymon Kudranski, Jim Lee, Jason Pearson, Jason Fabok y Gabrielle Dell’Otto.
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