Guion: Quino.
Dibujo: Quino.
Páginas: 168.
Precio: 13,90 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2024.
Es imposible, o al menos lo parece, que Mafalda pase de moda. Podemos darnos cuenta de que no es una tira del todo contemporánea en ciertas maneras de ser y de expresarse, en la forma en la que se retrata la sociedad de esa niña pequeña que todos conocemos y admiramos, pero su pensamiento, sus ideas, sus moralejas son tan universales, tan atemporales, tan necesarias, que cualquier aproximación que hagamos a la obra de Quino va a dejar siempre un sabor de boca inmejorable. En La vida según Mafalda podemos echar en falta la ubicación de las tiras, saber cuándo fueron publicadas originalmente, si hay alguna relación temporal entre ellas dentro de la trayectoria de Quino, pero al margen de esta cuestión editorial, tantas veces infravalorada en una antología recopilatoria, no hay nada que no merezca la pena en el libro. Nada. Mafalda tiene más sabiduría que cientos de horas de sesiones parlamentarias, que docenas de volúmenes de pensamiento actual, por supuesto que casi cualquiera de aquellos que se hacen pasar por expertos en las clónicas tertulias televisivas que se asoman a todas horas y en todos los canales de televisión. Es la vida, sí, y por eso es tan increíble ver La vida según Mafalda, porque sigue siendo increíble que una pequeña chiquilla inventada por un autor sea capaz de saber y transmitir tanto.
Quino es un genio y Mafalda es su genialidad. Ese es el punto de vista inevitable con el que se tiene que encarar cualquier libro en cuya cubierta aparezcan esos dos nombres. La vida según Mafalda quiere ser exactamente lo que se indica, una selección de tiras que detallen justo eso, el punto de vista de Mafalda y sus amigos. No es una colección de moralinas, no, ni siquiera podemos decir que todo lo que vamos a leer tiene sensaciones idénticas o propósitos elevados, porque a veces la vida está también en las pequeñas cosas. Como toda selección, es debatible, y seguro que los más conocedores expertos sobre la obra de Quino encontrarán historietas que tendrían sitio en este libro con la misma naturalidad que tantas otras de estos tres centenares de tiras, pero el conjunto es una puerta de entrada maravillosa para cualquiera que no tenga experiencia con Mafalda. Es un primer paso, una forma de conocer a la niña y su mundo. No hacen falta explicaciones previas, introducciones sesudas o que veamos a Quino detenerse en una descripción detallada de un universo que se va explicando por sí solo. ¿Cómo no entrar con gusto en este mundo si desde el principio se muestra divertido e inteligente? ¿Y cómo no aceptar esta propuesta ya desde el conocimiento previo, si es una forma espléndida de entrar en un escenario cómodo y reconocible?
Pasa lo mismo con el dibujo, claro. Seguro que algún día veremos interpretaciones de Mafalda que se asomen a otros estilos, autores que logran colarse en la maraña de derechos y nos ofrecen a una niña de verdad, si es que eso se puede decir, con otro estilo, con otro enfoque visual, quizá, incluso, una película o una serie que se atreve a poner rostro a un icono de este tamaño. Pero Mafalda es la de Quino y siempre lo será. El estilo deslavazado, de escasos fondos, de enorme expresividad para entender su comedia, es parte de la experiencia. La vida según Mafalda, con ese título, no podría entenderse de otra manera, y el disfrute sigue siendo inmenso así, independientemente de lo que le pueda gustar a un lector u otro. A Mafalda hay que quererla como es, y Quino era plenamente consciente de ello. Por eso se atreve a transgredir las convenciones sociales con sus chistes e ideas, por eso supo establecer visualmente al personaje de esta manera, por eso sigue igual de vigente sin importar cuánto tiempo pase. La vida según Mafalda es un recordatorio de lo bueno que era Quino, de lo grande que es Mafalda, de lo extraordinario que es un cómic que nos dice tanto desde una fórmula aparentemente tan sencilla. Desde aquí siempre hablaremos bien de la Mafalda de Quino, da igual cuál sea su formato.