Guion: Mike Curato.
Dibujo: Mike Curato.
Páginas: 368.
Precio: 23,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2024.
Todos, o casi todos, hemos querido quemar el mundo en alguna ocasión, y si hay un momento en el que todos, o casi todos, hemos tenido esa sensación ha sido en la adolescencia. Incendiario parte de esa idea, pero de otras mucho más profundas. Vivimos en una sociedad en la que todavía se señala al diferente. En la que tener un rasgo extranjero, un acento distinto, un peso que no sea el socialmente aceptado o, por supuesto, una orientación sexual que no coincida con la mayoritaria, es motivo dolorosamente lícito para hacerle la vida imposible no ya a una persona adulta, que también, sino a cualquier chaval que aún esté en edad de conocerse y descubrirse. Lo que Mike Curato hace en esta novela gráfica es, literalmente, lo que dice en la contraportada el también autor Jared J. Krosoczka, salvar vidas. Porque Incendiario habla de que llevar a una persona al límite de su resistencia puede desembocar en ideas suicidas, y eso es algo muy duro de leer cuando el protagonista ni siquiera ha llegado a ir al instituto. Su mensaje es esperanzador, de ahí lo de salvar vidas, pero los apoyos emocionales a las personas que lo pasan mal no siempre llegan o no lo hacen con la suficiente fuerza como para impedir la más drástica de las soluciones, y aunque sea una obra de ficción la que tenemos en las manos, sí está basada en ciertas experiencias personales.
Eso hace que Incendiario sirva de modelo en muchos sentidos. Es lo que busca, tiene esa ambición, y se puede dar por satisfecha en todo momento. Por seguir con la metáfora del fuego, lo que Curato detalla en su historia es el estallido de un volcán, pero partiendo desde la calma más absoluta. Cuando el muchacho cuyos pasos seguimos está en calma, su vida es perfecta. Está en un campamento de verano antes de ir al instituto, lo está disfrutando, tiene allí un gran amigo y recibe cartas de su mejor amiga en las que puede hablar de todo con sinceridad. Pero ya se sabe, los adolescentes pueden ser muy crueles, y más cuando lo que está sobre la mesa es el descubrimiento de la sexualidad. ¿Es Aiden gay? En el fondo da igual, porque sus semejantes ya han dictado esa sentencia y actúan en consecuencia. ¿Lo sabe él? No, y eso provoca que sus pasos sean erráticos, incluso con quienes más aprecia. Eso está reflejado con una crudeza bestial en el libro, hasta el punto de que, siendo también una historia muy bien contada, es un documento de gran valor. Esto le puede pasar a cualquier, independientemente de lo que la sociedad detecte en cada uno de nosotros y lo ataque sin piedad. Y leer la obra desde esa perspectiva tan íntima no solo cautiva, sino que además aterroriza. El símil del fuego es, en ese sentido, una herramienta maravillosa para explicarlo.
También es lo más llamativo que se ve en el libro a nivel visual, claro, porque su apuesta es por el blanco, el negro y el gris, salvo cuando el fuego, real o figurado, hace acto de presencia. El real nos pone sobre alerta, el figurado nos lanza de lleno a un escenario contundente, duro y personal que está plasmada con mucha fuerza. Puede que en el dibujo de Curato, que es bastante sencillo por definición, se escapen algunos de los aspectos raciales que hay en la descripción de sus protagonistas, y que de alguna manera eso nos conduzca a pensar que este es un cómic que fundamentalmente habla del acoso por la condición sexual del protagonista (que no es poco), pero sus logros son lo suficientemente interesantes como para que eso sea un detalle menor. De lo que se trata es de lograr empatía entre el personaje central y el lector, y eso es algo que se consigue con una narración pausada que se va rompiendo de formas muy sutiles, incluso desde la misma introducción de los rótulos que anuncian el paso de los días. Incendiario es una obra desgarradora en su lectura, pero optimista en su mensaje, y el gran acierto de Curato, además de tener la valentía de plasmar todo esto en viñetas, está en que ninguna de esas dos almas de la obra pese más que la otra. Las cosas no se solucionan de manera mágica ni son tan sencillas como se puede ver desde fuera. Muy recomendable.
Henry Holt publicó originalmente Flamer en enero de 2022.
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