Director: S. J. Clarkson.
Reparto: Dakota Johnson, Sydney Sweeney, Isabela Merced, Celeste O’Connor, Tahar Rahim, Mike Epps, Emma Roberts, Adam Scott, Kerry Bishé, Zosia Mamet, José María Yazpik.
Guion: Matt Sazama, Burk Sharpless, Claire Parker, S. J. Clarkson.
Música: Johan Söderqvist.
Duración: 111 minutos.
Distribuidora: Sony.
Estreno: 14 de febrero de 2024 (Estados Unidos, España).
La intención de Sony de expandir el universo cinematográfico de Spider-Man está resultando cada vez más dolorosa. Madame Web confirma que la deriva es más acusada con cada nueva película que nos llega de esta franquicia, hasta el punto de que, ahora mismo, el fracaso se interpreta como lo mejor que les puede pasar para que finalmente cedan el testigo a Marvel Studios, como ha pasado con las franquicias que estaban en poder de Fox, y de esa manera podamos al menos recuperar la ilusión. Sí, Madame Web confirma todos los temores que podíamos tener, da argumentos a aquellos que creen que no se puede hacer una película de superhéroes decente con una protagonista femenina (aunque sea un argumento de lo más falaz) y demuestra (¿hace falta todavía?) que no basta con meter personajes conocidos para que una película funcione. Nadie parece haberse tomado en serio la película, si acaso sus tres protagonistas adolescentes (en realidad, las tres con bastantes más años de los que la película necesita que aparenten), probablemente por la ilusión de que sus personajes perduren, cosa que seguramente no va a suceder tras el descalabro crítica y en buena medida también económico que ha supuesto la película con la que S. J. Clarkson ha debutado en la dirección, una que, desde luego, no va a ser su mejor carta de presentación.
No es fácil única el principal problema de Madame Web porque son muchos los que van tomando forma durante su visionado, pero hay tres que destacan de una manera clara. Por un lado, un guion que roza el absurdo, imposible de explicar por mucho que se sienta en la obligación de darnos aclaraciones de todo, incluso de su lado más místico, y que acumula clichés, uno detrás de otro, junto con un manejo del tiempo y del espacio que resulta hasta inquietante. En segundo lugar, la dirección de la película, que parece sentirse casi más obligada a enseñarnos las marcas que han pagado un dinero por aparecer en la película (no hay más que ver el clímax) que la misma acción que tendría que interesarnos, y que por momentos roza el absurdo (desde Ezekial matando a todo el mundo en el Metro antes que a quienes quiere realmente matar hasta el momento de la ambulancia). Y finalmente, quizá lo más importante de una manera superficial, una protagonista, Dakota Johnson, a la que no parece importarle nada de lo que sucede en pantalla. No es tanto un problema de capacidad interpretativa, sino más bien de interés. La actriz pasa por la película sin carisma, sin emociones, sin aportar realmente nada que nos haga cómplices a los espectadores de los poderes que se supone que va adquiriendo y de la misión de proteger a tres muchachas a las que no conoce.
Es evidente que una película de superhéroes tiene que descansar también en lo que hace especial el género, pero en Madame Web apenas hay nada de eso. No es ni siquiera una historia de origen como tal, porque tampoco llegamos a ver al personaje en su plenitud. No hay trajes, y los que hay resultan un desperdicio, bien por falta de imaginación en el del villano, bien porque lo que llegamos a ver de las heroínas es escaso y bastante intrascendente al final para la historia. Tampoco hay grandes piezas de acción, y lo que hay es completamente inverosímil, en el peor de los sentidos, o abiertamente publicitario, lo que hace que no haya nada realmente icónico en la película a lo que nos podamos agarrar. Ni siquiera la esperanza de un futuro que seguramente ya no veremos basta para que salgamos de la película con ganas de más, porque en realidad muy poco es lo que hemos recibido, más allá de una colección de lugares comunes, personajes muy previsibles y tópicos, un villano sin motivación alguna y, lo que es aún peor, una heroína con la que parece imposible empatizar en ningún momento. Madame Web es una nueva ocasión perdida por parte de Sony, y ya son tantas que no se pueden entender como casualidades o como algo aislado. Y eso, con dos películas más en el horizonte a punto de estrenarse, no es una buena noticia.
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