Guion: Hiromi Matsuo.
Dibujo: Hiromi Matsuo.
Páginas: 120.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2024.
Hemos visto que todo es susceptible de convertirse en la materia primera desde la que se idea un cómic o un manga, desde juegos de mesa a libros de cocina, pero, aún así, Vals de los grandes almacenes nos va a descolocar seguro. Lo de Hiron Matsuo es un recorrido, como bien dice el título, por una superficie comercial de hace bastantes décadas, en pleno siglo XX. Es un viaje a la belleza completamente inesperado, que juega con elementos de la narración gráfica y visual que forman parte del lenguaje del manga y que también saben ir más allá, para generar un caudal de emociones visuales bastante intenso, acorde a esa belleza que desprende el kimono, como emblema de la ropa de origen japonés. Podríamos pensar que la obra podría haber tenido otro desarrollo, ser más manga y menos libro ilustrado, pero lo cierto es que de esta manera Matsuo consigue sorprender todavía más, aunque sea adentrándose en el terreno de lo atípico. No perdamos de vista, en todo caso, que las páginas de manga que incluye vienen a aportar un toque humano y cercano a un mundo que, por encima de todo, necesita ser visual, moviéndose con enorme elegancia entre el pin-up y el lenguaje publicitario para que entremos de lleno en el juego que propone, uno en el que nos quedamos con ganas de conocer más a los personajes, pero en el que nos invade la emoción visual del escenario.
Es evidente que lo fundamental está en lo segundo y en la forma en la que juega con lenguajes visuales distintos, pero que se complementan bastante bien. No convenceremos a nadie para leer Vals de los grandes almacenes destacando sus páginas de manga, ni siquiera aunque figamos Matsuo crea una serie de personajes a los que se podría imaginar más allá de las pocas páginas en las que aparecen. De hecho, crea para todos ellos un pasado, una presentación que nos permita tener la información necesaria para entender cómo se comportan en esas pequeñas píldoras que aderezan este Vals de los grandes almacenes. Por eso decíamos que hay margen para imaginar que este homenaje al kimono, a la moda japonesa, a la modernidad estilística y, por qué no decirlo, a la cultura del consumo se podría haber construido de formas bien distintas. Basta la narrativa gráfica que nos ofrece en esos segmentos de manga para entender que Matsuo es capaz de encontrar historias humanas que podrían producirse en la realidad y en el escenario que ha escogido mostrar, escenario que lo es literalmente todo dentro de la apuesta que hace. Y es fascinante el viaje en el tiempo que nos hace la obra, lo bien retratado que está este mundo que puede resultarnos tan ajeno y a la vez tan reconocible.
La clave de todo está, lo decíamos en su dibujo, en la belleza espectacular que encuentra Matsuo para definir un microcosmos tan cotidiano como es el de un gran almacén. En todas las páginas hay un festival de color y diseño difícilmente olvidable, un maravilloso ejercicio de diseño, tipografías y lenguaje publicitario llevado a su máxima expresión y sin la necesidad de tener que promocionar nada en concreto, al menos nada que podamos reconocer. Porque estos grandes almacenes no son reales, por mucho que demos por supuesta una labor de investigación por parte de Matsuo para que lo que vemos en la página tenga referentes reales. De lo que se trata es de vivir una experiencia, y la frescura que tiene el tomo es algo digno de elogio. No es una tarea sencilla la que se acomete en Vals de los grandes almacenes, porque es hasta difícil encontrar cuál sería el público objetivo de este manga, pero el caso es que la lectura impacta por, permítasenos insistir en la palabra, la belleza que hay en sus páginas. Es una oda a la moda, a la propia cultura japonesa del kimono, a un centro neurálgico de la vida de tanta gente que trabajaba o soñaba con lo que puede conseguir en unos grandes almacenes, y está tan llena de vida que resulta difícil resistirse incluso para aquellos a los que salir de compras les pueda parecer un momento engorroso.
Tohan publicó originalmente Hyakkaten Waltz en 2016.
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