CÓMIC PARA TODOS

‘Arrojaré a los perros tu cadáver’, de Juan Alcudia y Manu Gutiérrez

Editorial: Dolmen.

Guion: Juan Alcudia.

Dibujo: Manu Gutiérrez.

Páginas: 68.

Precio: 24,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2024.

Si después de leer una obra nos preguntamos qué demonios acabamos de leer caben varias opciones sobre lo que nos ha parecido la obra en cuestión. Con Arrojaré a los perros tu cadáver no hay demasiadas dudas. Sí, nos preguntamos qué acabamos de leer, pero por la fuerza arrolladora que tiene. La historia no puede ser más sencilla y a la vez más profunda. Su dibujo, de tan abstracto que parece, acaba ofreciéndonos una aterradora ventana a la realidad. Y sí, su ejecución es abiertamente experimental, entre lo sensorial por definición, por mucho que haya un argumento detrás de todo esto, y lo surrealista por las formas que adquiere. Juan Alcudia, firmante en otros lugares como Elchinodepelocrespo, y Manu Gutiérrez, que ya hizo que nuestra cabeza explotara, aunque como guionista, en la descomunal Goya. Saturnalia (aquí, su reseña), son los creadores de un trabajo fascinante. Uno que hay que ver, además, con la perspectiva del tiempo, poco, sí, pero tiempo al fin y al cabo. Esta historia se publicó originalmente como fanzine, y toco la gloria en el Salón del Cómic de Barcelona como finalista en la categoría de sus premios, pero lo que vemos en este libro es una versión retocada, de la manera que el autor explica en las notas finales del libro. Sea como fuera, hay que estar preparados para leer algo fuera de lo común.

No vamos a caer tampoco en el error de pensar que todo lo que es Arrojaré a los perros tu cadáver descansa en su aspecto visual. Es tentador, pero no sería justo. Lo que la obra es a nivel visual lo es porque su narración pide a gritos un dibujo así. Antes de entrar en eso, no obstante, es preciso insistir en que el trabajo de Alcudia. De hecho, buena parte de la experimentalidad que tiene la obra procede de lo que cuenta, de su base y de cómo se desvía para darle un tono casi onírico a la narración. Hay una historia de venganza sumamente potente, y de todas las emociones que emanan de ese punto de partido surge todo lo que después vamos a ver, a leer e incluso a intuir en el libro. Sobra decir que, dadas sus características, hace participe al lector, de tal manera que de entre todo lo que le propone el escritor se va a entender parte, a la vez que otra parte se va a entender incluso de formas que no se imaginaba el propio Alcudia. Esa es la fuerza que tiene. Puede que también su limitación, puesto que no todos los lectores estarán preparados o dispuestos a vivir una experiencia de este calado, pero no se aleja de sus propósitos: si hubiera querido más claridad habría contado la historia de otra forma y tendría otros valores. Esta nos llega así, así que hay que asimilarla y así parece difícil no apreciarla en su justa medida.

Dicho todo esto, podemos recalcar lo esencial que es el estilo visual de Arrojaré a los perros tu cadáver para que la explosión creativa que hay en sus páginas nos alcance de una manera tan contundente. Gutiérrez juega con las tintas negras como si esa fuera su lengua natal, como si su forma de comunicación predilecta fuera esta y no las palabras, consciente de que la obra tiene que transmitir a niveles que trascienden la realidad. Y lo hace con firmeza, sin duda en ningún momento pese a asumir, seguramente, que no siempre se asimilará, al menos no con la velocidad con la que se haría con una obra de corte más realista, lo que el artista ha volcado en cada viñeta. No pasa nada por admitirlo y recalcarlo, no estamos ante una obra comercial o para todos los públicos. Pero al mismo tiempo, generando ese impacto visual tan potente y dejando en la superficie una historia tan universal, sí apuesta por intentar que cualquiera pueda entrar en el libro. La conjugación de dos intenciones comunicativas a priori tan dispares hace que el interés que tiene Arrojaré a los perros tu cadáver sea creciente, desde que cogemos por primera vez con las manos un libro tan diferente hasta que lo terminamos de leer por primera vez. Primera, sí, porque lo más probable es que acabemos volviendo al punto de partida para entender más y mejor.

El único contenido extra son unas notas finales de Juan Alcudia y Norman Fernández.

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Esta entrada fue publicada en 17 septiembre, 2024 por en Dolmen, Juan Alcudia, Manu Gutiérrez y etiquetada con , , .

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