Guion: Valérie Weishar-Giulliani.
Dibujo: Nina Jacqmin.
Páginas: 112.
Precio: 13 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Julio 2024.
De vez en cuando, y seguramente con más frecuencia de la que admitimos, necesitamos leer historias bonitas. Nada de grandes giros argumentales, misiones heroicas, relatos definitivos sobre un tema o tebeos con la vocación de ser el inicio de largas sagas. No, simplemente historias bonitas, reales y cercanas, con personajes que, tengan o no inspiración en la realidad, puedan parecernos creíbles si nos los encontráramos cara a cara, con historias llenas de flaquezas, de temores, de ilusiones, de tristeza y de felicidad, como la vida misma. Y cuando llegamos a esas historias, las agradecemos por el nivel de empatía que despiertan en nosotros. Eso es lo que sucede con La pajarera de los recuerdos, una historia que habla de la familia, de la pérdida, de la manera en la que cada uno de nosotros podemos soltar (o no) todo lo que llevamos dentro. Es una historia en femenino, contado a través de una madre, una hija y una abuela, con una circunstancia, digamos, anómala, que se sale de lo más cotidiano, porque los recuerdos se expresan a través de obras de papiroflexia. Valérie Weishar-Giulliani y Nina Jacqmin conforman con esos argumentos un retrato cargado de emociones, a veces positivas y a veces negativas, porque su idea no es edulcorar la vida hasta el punto de que todo parezca bonito, sino la de recordarnos que en toda vida hay asideros emocionales a los que agarrarse.
Lo atractivo del guion de Weishar-Giulliani es que parte de tragedias para hacer que la historia la cuenten las mujeres de la familia. Los hombres han fallecido y su recuerdo está tan presente que es uno de los motores emocionales de la historia. Desde estas circunstancias, la forma en la que la autora habla del duelo es notable, porque hace que cada una de las tres protagonistas lo pase de distintas maneras, tal y como pasa en la vida real, y el retrato es coherente con los personajes, con cómo actúan y hablan, sin que veamos nada forzado en su forma de ser. La papiroflexia es el adorno, es el vehículo mediante el cual la historia puede viajar al pasado y convertirse en la historia de toda una familia sin que, de nuevo, nos parezca algo artificial. Al contrario, es una herramienta precisa y preciosa para que la historia alcance esa categoría de bonita de la que hablábamos al principio. No lo es por su final, que también, insistimos en que se trata de encontrar al lado agradable de la vida incluso desde situaciones que no lo son, sino sobre todo por el camino. Esa es la clave, La pajarera de los recuerdos es un tebeo que quiere recordarnos lo importante que es todo lo que vivimos, todo lo que recordamos y la manera en la que nosotros mismos guardamos esas vivencias en nuestras vidas. Que el diario sea una enorme pajarera de figuras de papel es lo de menos.
Eso sí, cuenta también, porque para imaginar algo tan extravagante es necesario que lo podamos visualizar. Por eso es también clave el dibujo de Jacqmin, porque da forma a algo que, si nos lo explicaran sin imágenes, seguramente nos costaría llegar a ver. Apuesta por una sencillez lógica a la hora de diseñar a los personajes, pero logra lo que se le puede exigir a la historia, que los rostros de las tres protagonistas sirvan para definir sus personalidades, para que sintamos que forman parte de la misma familia sin que el parecido devore las particularidades de ninguna de las tres. El origami, desde luego, tiene una función vital en el libro, y se agradece que esté dibujado de forma realista, siguiendo normas y no buscando simplemente un efecto bonito en la página, algo que es tentador teniendo en cuenta el elevado número de figuras de papel que vemos en esta obra. La pajarera de los recuerdos logra de esta manera sus objetivos fundamentales. Por un lado, se convierte, es casi desde el principia, una de esas historias de emociones y buenos sentimientos que nos ayudan a entender el lado más hermoso de la vida. Por otro, se cuenta de tal manera que, incluso abordando temas complejos como el duelo, es accesible para lectores de distintas edades. Y, finalmente, no deja de ser un trozo de la vida lo que se refleja aquí, con todo su valor.
Jungle publicó originalmente La volière aux souvenirs en julio de 2023. El único contenido extra es una guía sobre algunas figuras de origami.
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