Editorial: Harper Collins Ibérica / Harper Kids.
Guion: Emmanuel Guibert.
Dibujo: Marc Boutavant.
Páginas: 128.
Precio: 14,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Marzo 2024.
Con cada nuevo volumen de Ariol, y con Los tres burros ya van ocho, las sensaciones que tenemos son cada vez más firmes. Es curioso que un cómic infantil, ese es el target y el propósito claro de la obra de Emmanuel Guibert y Marc Boutavant, pueda asomarse sin miedo alguno a cuestiones de la realidad más cercana casi sin que nos demos cuenta de que lo está haciendo. ¿Es un tebeo que va sobre un burrito antropomórfico que va al colegio, juega con sus amigos y disfruta con su serie de televisión favorita? Sí, sin duda, y desde ese punto de vista es una obra formidable para los más pequeños. Pero a la vez, y eso quizá es lo que hace de Ariol algo especial, se asoma a cuestiones mucho más profundas, insistimos, sin que parezca que lo hace. La relación de los niños con sus abuelos, las dificultades de la educación cuando la fantasía y la imaginación dominan las acciones de los chicos, el primer amor infantil y sus consecuencias, la influencia de la familia cuando decide no seguir las normas que imponen los padres, la importancia de mantener las tradiciones que se asocian a la infancia como el Ratoncito Pérez… Hay tantas cosas ocultas en Ariol bajo el envoltorio de esas pequeñas historias cortas que eso mismo hace que sea una serie cuyos volúmenes, también este, puedan leerse una y otra vez.
Cuando en la cubierta de Ariol se pone una etiqueta que dice “100% como la vida misma” es porque ese es el objetivo de Guibert con sus historias. Por mucho que haya optado por animales antropomórficos para dar vida a este universo, lo que leemos parece completamente sacado de la realidad, de distintas realidades de distintos niños que le sean cercanos o de los que haya oído hablar. Por mucho que el proceso haya sido completamente diferente, uno se imagina al escritor hablando con padres y con niños para que le cuenten anécdotas y comportamientos que pueda volcar en las aventuras del pequeño Ariol, y por eso la sensación dominante durante la lectura es la de autenticidad. Los niños son inocentes, y Guibert hace de Ariol una serie espléndida encontrando tanto para él como para todos sus amigos voces propias, con esa misma ingenuidad que se tiene siendo tan pequeño, con la misma ilusión desde la que se afrontan hasta las tareas más monótonas. Insistimos, es un tebeo ideal para los más pequeños, para que lo lean de manera distraída, incluso rápida, pero son todos esos pequeños detalles los que hacen de esta serie una pequeña gran maravilla, porque quedan ahí para que cada lector las asimile de la manera que le sea más cómoda, ya independientemente de la edad que tengan.
El dibujo de Boutavant confirma la obviedad de la que hablamos, la de que Ariol es un espléndido tebeo infantil. Desde el principio, desde que vimos el primer volumen (aquí, su reseña), hemos alabado la forma en la que utiliza a distintos animales para que puedan convivir a la misma altura, y eso no solo no cambia, sino que parece ir mejorando con cada aventura. Es todo tan natural, tan real, que parece mentira que lo estemos viviendo a través de estas figuras. Desde esa sensación, es mucho más fácil. El colorido y la forma desenfadada de dar vida a la comedia accesible que tiene Ariol completan una labor más que interesante, que trasciende la imagen que mucha gente pueda tener del cómic infantil o del libro ilustrado. No, no es nada sencillo que lo que ha construido Ariol, lo que cimenta desde su primera historieta, lo que nos permite seguir recomendando cada uno de sus libros, por muchas páginas que hayamos podido ya leer con este pequeño burrito como protagonista indiscutible pero que forma parte de un microcosmos tan real. Los tres burros consolida todo esto, como lo ha venido haciendo cada uno de sus libros, y por eso sigue siendo una apuesta más que segura para jóvenes lectores… pero también para los padres, que son los que tienen que administrar sus lecturas.
Bayard publicó originalmente Ariol. Les trois baudets en febreo de 2013.