Autor: Will Eisner.
Páginas: 172.
Precio: 24 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2024.
Si con El cómic y el arte secuencial (aquí, su reseña) ya poníamos en valor lo que supone que alguien como Will Eisner transmitiera sus enormes conocimientos sobre el medio en un libro, más o menos lo mismo podemos decir de La narración gráfica. Como aquel, es un libro en constante movimiento y actualización por expreso deseo de su autor, lo que justifica la actualización que supone esta edición. Como aquel, es un volumen teórico fuertemente basado en la práctica, con enorme cantidad de páginas y viñetas para ilustrar el saber sobre el que se está teorizando. Y sí, la principal conclusión que podemos sacar de este libro, como del anterior, es que gracias a creadores como Eisner se puede hablar del cómic hoy en día, sin miedo alguno, como del arte que es, el noveno en la lista. En este volumen, Eisner se centra en el proceso, en todo lo que hay que tener en cuenta para la creación y posterior lectura de un cómic. La clave, lo dice abiertamente el título, es la narrativa construida con elementos visuales, incluyendo por supuesto al texto que se utilice, pero analizando todo lo que ven nuestros ojos en la página. Es, por tanto, un manual, podríamos decir aunque sea una expresión algo perversa que de obligada lectura, al que cualquier autor de cómics, novel o ya versado, podrá recurrir de manera habitual. Y eso, teniendo en cuenta que la edición original tiene ya algunos años, es algo digno de mención.
Eisner, lógicamente, se apoya en sus propios cómics, en su propia narrativa, para ejemplificar todo aquello que nos quiere contar, pero La narración gráfica dista mucho de ser una autosatisfacción del ego autoral. Por eso también vemos trabajos de Milton Caniff, Hal Foster o Bryan Lee O’Malley, porque se trata de entender el medio, no la manera personal en la que Eisner lo interpreta. Y da gusto leer una visión tan coherente, tan estudiada, tan didáctica de la construcción del cómic, porque es totalmente complementaria con el talento. De hecho, es maravilloso ver a Eisner interpretando, como defiende, que una misma secuencia, escrita de la misma manera, se puede defender desde diferentes tonos y argumentos gráficos. Es Will Eisner, y esa es presentación más que suficiente de cualquier obra que pueda habernos legado. Su talento como autor está fuera de toda duda, pero también la de su capacidad para crear manuales técnicos como este, cuya lectura es increíblemente amena incluso para quienes están más interesados en la lectura que en la técnica. Es decir, Eisner plantea un libro útil para cualquiera, para autores recién llegados sobre todo, porque les da una base formidable para desarrollar su trabajo, pero también para otros de mayor experiencia y para los aficionados con inquietud por conocer cómo se da vida a aquello que tanto les apasiona.
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