Guion: Pedro F. Medina.
Dibujo: Manuel Torres.
Páginas: 112.
Precio: 13 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Junio 2024.
¿Qué demonios es un cómic Westrern-Soviet-Punk? Nikuda, claro, puesto que esa definición sale directamente de la contraportada de la obra de Pedro F. Medina y Manuel Torres. ¿Pero qué podemos decir nosotros ante semejante definición? Puede que no mucho, porque es una de esas ideas locas, que parecen salidas de una noche de cervezas, de un “no hay huevos a….” que acaba convirtiéndose en realidad quién sabe cómo ni por qué. Más allá de esa frase comercial, lo divertido de Nikuda es que no esconde las referencias que tiene ni los propósitos que se marca. Es, obviamente, un intento de asentar las bases de un universo propio con características conocidas, de dar forma a ciertos lugares comunes, pero aplicando reglas propias, y con una suerte de toque fanzinero que le da encanto. Un primer número siempre tiene la desventaja de no tener un desenlace que permita juzgar con rotundidad lo que hemos leído, pero podemos reconocer el esfuerzo de sus autores para lanzarnos una gamberrada que funciona con mucha soltura, que va cumpliendo con la necesidad de contarnos todo lo que necesitamos para disfrutar en nuestro paseo por ese mundo postapocalíptico y que permite pensar muchas posibilidades para el eventual segundo volumen y, aunque en teoría acabará ahí, para todos los que quieran los autores, sus editores y, por supuesto, sus lectores.
La sensación es que Medina ha construido una historia completa y con muchos elementos, tantos que es posible que algunos puedan pasar desapercibidos en esa primera lectura condicionada por la adrenalina que comparte Nikuda con sus lectores y que de alguna manera es el elemento clave de todo esto. Pasan muchas cosas en las páginas de este tebeo que en apariencia no tiene tantas pretensiones y en ocasiones se mueve en el filo de la navaja. Si el lector no se siente atropellado por el torbellino que tiene delante, la cosa va bien. Si vamos sacando sonrisas cómplices cuando nos vamos enterando de todo lo que conforma este mundo, también. Y es probable que eso vaya sucediendo por Medina escribe con absoluta sinceridad, con ganas de que el entremetimiento que tiene en la cabeza encuentre una salida hacia la página impresa y para que sus personajes nos importen a nosotros tanto como seguro le han preocupado a él durante todo el proceso de creación del cómic. Nikuda no es ni quiere ser una sesuda reflexión sobre nada, sino una auténtica locura, muy disfrutable por esa misma razón, porque, como se decía al principio, esto no deja de ser un western de toda la vida, en un escenario de la acera contraria de la Guerra Fría y con unas pinceladas de steampunk que redondean con acierto la propuesta.
Hablábamos también de la voluntad fanzinera que hay en Nikuda, y seguramente eso se debe al estilo de Torres y al blanco y negro con el que le da forma. El término lo usamos, por supuesto, con todo el cariño posible, como muestra de lo mucho que caló en su momento una forma muy libre de contar historias, de dibujar con una soltura como la que manifiesta Torres, con la idea de hacer del movimiento la base de casi todas las secuencias de una obra, movimiento mostrado con distintas herramientas narrativas. De hecho, y aunque haya gente que piense que ese tipo de dibujo, apliquemos o no esa definición, es una apuesta sencilla, lo cierto es que en las páginas de Nikuda hay muchísimas cosas que ver. No se trata de volcar en las viñetas las barbaridades que se le ocurran en cada momento, sino de buscar una sensación de intensidad constante. Y funciona, porque partiendo de una sencillez narrativa que tampoco se puede negar, y que es exactamente lo que necesita una historia como Nikuda, tenemos que mirar una segunda vez, incluso en más ocasiones, para darnos cuenta de todo lo que ha pasado mientras pasábamos páginas de una manera frenética. Ese es el gran logro de la historia de Medina y Torres y lo que nos permite tener la confianza de que en el segundo volumen podremos tener un final a la altura.
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