Guion: Yuichi Katou.
Dibujo: Yuichi Katou.
Páginas: 192.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Junio 2024.
Es curioso que una serie nacida de un tópico, uno que podría incluso resultar ofensivo desde cierto punto de vista, pueda acabar convirtiéndose en una historia seria y más realista de lo que seguramente nos gustaría pensar sobre las relaciones emocionales de sus adolescentes protagonistas, pero con el paso de los volúmenes, y ya tenemos tres, es lo que está consiguiendo Anjo, la chica traviesa. Yuichi Kato nos presentó en el primer volumen (aquí, su reseña) dos personajes centrales, una chica descarada y con escaso sentido de la vergüenza que no paraba de juguetear y flirtear con un chico que sí se avergüenza de todo, que lo pasa mal con cada insinuación, con cada gesto. Es verdad que el segundo (aquí, su reseña) apostaba por caminos que el tercero parece obviar, pero eso no significa que la historia no avance, al contrario. La sensación que queda al llegar al final es la de que la serie sigue construyéndose a base de anécdotas y situaciones cotidianas, pero haciendo que todo tenga un significado para Anjo y Seto. Eso es más que suficiente para que el viaje de estos dos personajes siga siendo intrigante y divertido, sin perder esa faceta vacilona que le daba sentido desde el inicio pero sin renunciar a construir algo más que eso, aunque olvidar en parte lo expuesto en la anterior entrega provoquen dudas al principio de este tercero.
Ese avance del que hablábamos en el segundo volumen colocaba a Anjo en una situación de vulnerabilidad emocional que chocaba frontalmente con su fachada atrevida y, por qué no decirlo, dominante. Lo primero ya no aparece en estas páginas, lo segundo en cambio se mantiene con las mismas pretensiones de evolución y, por supuesto, de comedia. No perdamos de vista que ese, el de hacer reír, es el propósito más obvio del trabajo de Kato. Anjo, la chica traviesa mantiene su toque cómico, su picante adolescente y, por eso mismo, moviéndose en la delgada frontera de quien apenas está aprendiendo lo que son las relaciones sentimentales, en este caso Seto, y quien ya tiene la sartén por el mango en estos asuntos, la propia Anjo. Lo divertido de este tercer volumen es que el escenario pasa por ser considerados pareja por todo el mundo antes que por ellos mismos, y la muchacha utiliza esa percepción en su favor, como hace con todo. Decíamos que es una historia que puede no ser tan amable como parece, pero el mérito de Kato es precisamente ese, el de normalizar la situación, el de hacer que no se vea mala fe por parte de la presionante Anjo y, al contrario, mantenga un aura de personaje adorable. Con esto, además, mueve de nuevo los cimientos de la historia para que no se acomode ni pueda caer en el aburrimiento, así que todos contentos.
Con el dibujo pasa un poco lo mismo. Kato despliega toda una suerte de poses insinuantes y atrevidas para que el lector sienta en sus propias carnes todo lo que le pasa por la cabeza a Seto, la serie está pensada así y es una de sus características esenciales. Por esa vía, Anjo, la chica traviesa sigue despertando las mismas sensaciones del inicio, sin entrar en repeticiones. Quizá incluso se pueda decir que el estilo es un pelín más extremo con el paso de los capítulos, como si buscara en el lector la misma sensación de que las apuestas tienen que ir irremediablemente subiendo en todos los terrenos. La caricatura sigue siendo muy divertida, y con ella logra que la incomodidad de Seto, su sorpresa ante cada ocurrencia de Anjo, se mantenga en la base más cómica de la serie. No es fácil deducir si Kato nos va a acabar brindando alguna conclusión a esta relación o si, por el contrario, sus peripecias no tendrán fin, pero el hecho de llevar ya tres volúmenes y que las dos opciones parezcan abiertas ayuda a que la lectura siga siendo de lo más agradable. Los amores adolescentes son algo por lo que todos hemos pasado, e incluso aunque las circunstancias no sean las mismas no parece difícil que nos podamos poner en la piel de sus protagonistas. Con esa baza ganada de antemano, Anjo mantiene todo su interés y promete más emociones. No es poca cosa.
Shonengahosha comenzó a publicar Yancha gal no Anjou-san en 2018.