CÓMIC PARA TODOS

‘La ciudad sin nombre 3. La tierra dividida’, de Faith Erin Hicks

Editorial: Astiberri.

Guion: Faith Erin Hicks.

Dibujo: Faith Erin Hicks.

Páginas: 272.

Precio: 24 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Mayo 2024.

No vamos a descubrir nada si decimos que una serie de tres volúmenes como La ciudad sin nombre hace reposar buena parte de su éxito en un buen final. El primer libro (aquí, su reseña) nos enseñó una idea espléndida, la de Faith Erin Hicks, para lanzar una serie de fantasía juvenil que supiera entender elementos más o menos conocidos con otros propios. El segundo (aquí, su reseña) confirmó sus intenciones y las expectativas. Y este tercer libro es el colofón deseado. Los tres volúmenes son partes de un todo, identificables pero no separables, porque lo que no tiene demasiado sentido hablar de cuál es el mejor de los tres libros. Pero si tuviéramos que hacerlo… muchas papeletas irían para La tierra dividida. El clímax es espléndido porque sabe aunar lo emocional y lo épico, porque culmina todo lo que ha expuesto hasta ahora e incluso va más lejos. Hicks tenía una posición relativamente cómoda para llegar al final porque todo iba bien encaminado, pero la apuesta final es espléndida en todos los sentidos y bastante imprevisible en algunos. No es estrictamente rompedora, tampoco lo necesita, pero sí se guarda algunos ases en la manga para que La ciudad sin nombre acabe donde merece, en un punto muy alto. Y lo hace no por la construcción de su mundo, sino por lo bien que interpreta a sus personajes.

Esa es la clave de la serie, lo ha sido desde el principio, pero quizá no era del todo previsible que llegara tan lejos en la conclusión. Lo hace, sí, porque Kaidu y Rata son dos personajes muy bien escritos, en la forma y en el fondo. Quien haya leído los dos primeros volúmenes, y eso es algo lógicamente imprescindible para llegar aquí, sabe que Hicks ya había encontrado una buena historia para ambos personajes y una voz perfecta para cada uno de ellos, pero es verdad que, hasta aquí, el escenario era esencial para entenderlo todo. Aquí, quizá porque Hicks entiende que esa percepción ya la tenemos que tener absolutamente clara, se vuelca del todo con Kaidu y Rata. Y al hacerlo, encuentra esos escenarios en los que la historia todavía puede sorprender. Muchos tienen que ver con la resolución, por lo que no vamos a entrar en demasiados detalles que arruinen la lectura. Pero sí hay que alabar el resultado, porque, lo decíamos, es la guinda a un desarrollo sobresaliente. Sin lo hecho hasta aquí, no tendría sentido, pero sin este final no saldríamos de La ciudad sin nombre con la sensación tan satisfactoria que deja este tercer libro. ¿Y la fantasía? Espléndida, muy política, muy social, muy bien rematada desde unas bases de enorme solidez, así que el veredicto no puede ser más elogioso.

Pasa en la historia y pasa en el dibujo. Hicks mantiene todo el dinamismo que ya tuvieron los dos primeros libros, pero por aquello de llegar al final sí puede dar la sensación de que mete una marcha más. El montaje paralelo del último tercio es, insistimos, una guinda muy dulce. Y a veces parece que la apuesta de Hicks, la de expresiones bastante sencillas, la de rostros a veces incluso esquemáticos, puede no ser el mejor vehículo para lograr ese objetivo, pero no se le puede poner ni un solo pero, no se tarda prácticamente nada en entrar en el torbellino emocional que acaba siendo este capítulo final, también en lo visual. Y ese mismo dibujo es un vehículo tremendo para conseguir que los lectores más jóvenes se enganchen a la historia. Es el público fundamental de La ciudad sin nombre, eso parecía claro desde el principio, pero el gran acierto de Hicks es que no deja atrás a nadie, que lo pone todo en las páginas finales, que no se guarda nada y que cierra de manera brillante lo que hasta ahora ya era más que notable. La literatura juvenil vive un momento muy dulce, y eso también se está produciendo en el cómic. La saturación de nuevos universos de fantasía es algo que no pasa factura aquí, donde Hicks nos deja una historia de las que merecerá la pena recuperar cada cierto tiempo. Aquí y ahora, magnífica lectura.

Roaring Books publicó originalmente el tercer volumen de The Nameless City en septiembre de 2018.

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Esta entrada fue publicada el 2 agosto, 2024 por en Astiberri, Faith Erin Hicks.

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