Director: Zoya Akhtar.
Reparto: Agastya Nanda, Suhana Khan, Vedang Raina, Mihir Ahuja, Aditi «DOT» Saigal, Yuvraj Menda, Rudra Mahuvakar, Santana Roach, Diya Gupta, Suhaas Ahuja, Tara Sharma, Satyajit Sharma, Koel Purie, Alyy Khan, Kamal Sidhu, Luke Kenny, Dimpy Fadhya, Darshan Gokani, Bambi Juneja, Neeraj Menda, Janvi Menda, Deven Khote, Salone Mehta, Nikhil Kapoor.
Guion: Ayesha Devitre Dhillon, Reema Kagti, Zoya Akhtar, Farhan Akhtar.
Música: Shankar–Ehsaan–Loy, Ankur Tewari, The Islanders, Aditi «Dot» Saigal, Shankar–Ehsaan–Loy, Jim Satya.
Plataforma: Netflix.
Duración: 144 minutos.
Estreno: 7 de diciembre de 2023 (Estados Unidos y España).
Es inevitable que los personajes nacidos en otras épocas hayan visto ya incontables versiones, y hay algunas que suponen todo un reto. Los Archies, casi sobra decirlo, se acerca al clásico personaje de Riverdale que vio la luz por primera vez en 1941. Y aunque el tono de musical de Bollywood que tiene el filme pueda resultar sorprendente, lo cierto es que encaja bien en el espíritu original de la serie. Archie es una serie de enredo y buen rollo, de sentido comunitario muy marcado, y trasladar la acción a la India en los años 50 no cambia para nada las intenciones originales del cómic… y viene a demostrar que quien quiera polemizar sobre la identidad racial de los personajes aporta solo eso, polémica. Es verdad que la historia se alarga quizá demasiado sin mucha necesidad, porque tiene la misma sencillez ce los cómics clásicos. Es, claro está, el clásico enredo de Archie con Betty y Veronica, y es una historia de solidaridad local para salvar el parque que es fácil ver desde el principio que es el centro de la comunidad… aunque en realidad no veamos ese protagonismo del escenario hasta el final. Dicho de otra forma, el planteamiento es correcto y las lagunas que pueda tener la propia historia quedan compensadas con los números de baile que se reparten a lo largo de toda la película y que, no podía ser de otra manera, tiene su importancia al final.
La duración de la película se escapa en realidad sin demasiado motivo, no parece que sean las escenas cantadas y los números de baile los que expliquen las dos horas y veinte minutos que dura el filme, y sí se nota cierta reiteración en argumentos ya vistos. Es incluso difícil de entender que el título de la película sea Los Archies, ya que la banda musical que encabeza el propio Archie, que tiene ese nombre, no disfruta de tanto protagonismo. Quizá quiera decirnos que se trata de abarcar el retrato de toda una comunidad, pero independientemente de estas consideraciones, la película es un entretenimiento bastante digno, que sabe lo que quiere contar, la forma en la que quiere retratar a sus personajes y que sabe incorporar en el relato el escenario que escoge, sin quedarse únicamente en la extravagancia de sacar la historia de la América más arquetípica de mediados del siglo XX. Hay, en ese sentido, una leve crítica social al capitalismo desbocado, una defensa de las tradiciones locales, del sentido de pertenencia. Leve, todo muy leve, porque en muchas versiones de Archie, desde luego en esta lo es, se trata de que haya diversión y buenos sentimientos más que ideas revolucionarias, que se enmarcan en la rebeldía juvenil de sus protagonistas y en su choque con los adultos de su mundo. Pero, insistimos, todo como telón de fondo que justifique acciones y no como base.
Los Archies es una película simpática por varias razones. Archie lo es, independientemente del formato en el que nos llegue. Su música es pegadiza, agradable, muy del rock de los años 50 en que se desarrolla el filme. Su historia, también, aunque el embrollo romántico pueda parecer algo ajeno a nuestros tiempos por los límites y los comportamientos de sus personajes. Pero si eso puede chirriar, el reparto aporta la chispa necesaria como para que nos los creamos. Y no es fácil, sobre todo en el caso de la actriz que asume el papel de Betty, Khushi Kapoor, porque el suyo es el personaje más fácilmente encasillable. En realidad, el filme de Zoya Akhtar sí es sobre Archie más que sobre su mundo, su protagonismo es claro, aunque es verdad que muchos de los conflictos que va planteando no terminan de resolverse o lo hacen de una manera un poco inverosímil, pero volviendo al término que estábamos utilizando eso no limita la simpatía que desborda la película, que es una propuesta más que válida para esos momentos en los que uno quiere ver buen rollo, personajes buenos incluso con sus fallos humanos, escuchar buena música y disfrutar de una historia limpia, clara y sin dobleces. Es decir, lo que ha sido siempre Archie, por mucho que haya otras versiones modernas que hayan apostado por escenarios más alejados de la base original.
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