Guion: Merwan.
Dibujo: Merwan.
Páginas: 168.
Precio: 35 euros.
Presentación: Cartoné
Publicación: Junio 2024.
Si hay algo que destaca de La fuente, segundo libro de la Mecánica Celeste de Merwan, es que cambia completamente el paso con respecto al primero (aquí, su reseña). Si entonces quería mostrarnos un mundo futuro bastante desolador a través de un deporte, el que da título a la obra, aquí lo único que nos interesa ya es el escenario postapocalíptico en el que se desarrolla. Aster y sus compañeros han huido, y por tanto este segundo relato no se desarrolla bajo las mismas premisas. Hay que reconocer que, de primeras, eso sorprende lo suyo, porque si algo destacaba de Mecánica Celeste era precisamente eso, la manifestación deportiva que tenía un marco social muy bien explicado y un dinamismo visual muy agradable de contemplar, aquí la cosa cambia de una manera casi radical. Apenas hay ecos del triunfo deportivo de los protagonistas, y casi más como contexto para el lector que para conseguir cualquier otro objetivo, y lo que se persigue con La fuente va mucho más en la línea de hablar de otros temas, desde la dependencia tecnológica a la avaricia, pero también de otros que se contraponen desde el espectro opuesto, como la solidaridad, la amistad o el compañerismo, cuestiones que son las que, una vez leídos dos libros de Mecánica Celeste y con la puerta abierta para seguir adelante, son los que marcan el mundo de Merwan.
El autor nos deja bien claro con este segundo libro que su intención siempre ha sido la de analizar un mundo futuro y distinto, con una sociedad de clases muy marcada, con núcleos muy marcados por sus propias características y por un deseo de libertad evidente. Lo hace, además, con un notable sentido del humor y con ganas de meterse de lleno en un tono aventurero. Es decir, no estamos ante un futuro postapocalíptico que se nos describa desde sensaciones ominosas y opresivas, aunque ni por asomo podríamos decir que es un relato feliz o utópico, pero tiene que haber adrenalina y emociones positivas. En eso, desde luego, no falla. Sí es importante recalcar el salto que hay entre el primer volumen y este en el sentido de que se pierde toda intención deportiva que pudiera haber en el primero. Si hay un deporte aquí, si queremos entender así la huida y la posesión de un disquete que es el objeto de deseo de todo el mundo, ya no hay normas para entenderlo, solo respuesta ante las acciones de cada uno de los personajes que hay en estas páginas. No es esto una traición a las normas de Mecánica Celeste, en absoluto, pero sí un salto bastante importante en el escenario, porque lo que atraía del primer libro no es exactamente lo que llama la atención de este segundo, siendo la de Merwan una narración bastante continuista en la forma.
Eso quizá se entiende mejor viendo el dibujo de La fuente y en comparación con el del primer libro de Mecánica Celeste. Dicho de otra forma, la pérdida del dinamismo y el movimiento de las escenas deportivas no es algo que afecte demasiado a un conjunto que, como en su arranque, depende mucho de la manera en la que muestra un mundo que tiene que mezclar el avance tecnológico de su mirada futurista con un aspecto mucho menos tecnificado, que es el que sirve para crear el aspecto de los personajes y el estado en el que se encuentran las arquitecturas e interiores. Merwan mezcla bien la idea de que veamos todo en su deterioro más evidente, pero haciéndonos sentir que ha pasado tiempo con respecto a la sociedad en la que vivimos, y siempre manteniendo un retrato de personajes que resulte llamativo y divertido, carismático en definitiva para que apreciemos Mecánica Celeste como un todo en, de momento, dos partes, que tiene un aspecto de lo más singular. Por eso, y aunque La fuente nos lleve a otras sensaciones, hay que reconocer que Merwan nos ha ofrecido una continuación fresca y que se mueve lejos de la zona de confort que había creado para inaugurar su mundo. Eso, se mire como se mire, habla muy bien de la valentía narrativa de su autor y a este lado de la página deja otro buen rato de lectura.
Dargaud publicó originalmente el segundo libro de Mécanique Céleste, La source, en agosto de 2023.
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