Guion: Johnny Craig, Ivan Klapper, Al Fieldstein, Gardner F. Fox.
Dibujo: Johnny Craig, Harvey Kurtzman, Harry Harrison, Wally Wood, Graham Ingels, Jack Kamen, Jack Davis.
Páginas: 72.
Precio: 6 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2024.
En The Haunt of Fear tenemos el mismo sabor de nostalgia que despiertan otras publicaciones de EC, la mítica editorial que publicaba historietas de terror y fantasía que hacían las delicias de sus jóvenes lectores y a la vez despertaba las preocupaciones de los adultos a su alrededor. Pero tenemos algo más, tenemos el sabor de lo que es nuevo, porque hablamos de cómics, los contenidos en este primer volumen de la serie, que se publicaron en 1950 y 1951. Es decir, casi todo lo que ya hemos visto recuperado en España es posterior a lo que leemos en este libro. La esencia es bastante parecida, relatos cortos, ideales para el formato revista que imperaba entonces, con guiños de gran impacto, personajes de gran maldad, situaciones que tienen su toque de fantasía pero que también están ancladas en una cierta realidad. Todo está pensado para que los golpes de efecto sean de los que permanecen grabados en la impresionable mente de los jóvenes lectores a los que apelaba entonces. Hoy quizá sean series más pensadas para el adulto que reconoce la audacia que tenían series así a mediados del siglo pasado, pero es que en ese contexto está gran parte de su valor. No es tanto lo que aportan en sí mismos los relatos que hay en estas páginas, escritos y dibujados eso sí con todo el mimo que permitía la industria del cómic entonces, sino lo que significaron en aquel momento.
Y eso es algo que uno no se puede quitar de la cabeza mientras lee. Porque, siendo claros, no son tebeos tan subversivos como se hizo ver que eran para justificar otras cuestiones sociales. Tienen imaginación, gancho y, quizá sea el término más adecuado por eso lo hemos usado, impacto. No son historias amables, no hay héroes que salven el día. The Haunt of Fear apuntaló la idea de que lo turbio podía ser la base de una publicación. Y a fe que lo consiguió, con figuras como la del Guardián de la Cámara o la Vieja Bruja para introducir las historias, y haciendo que el terror no surgiera de las figuras arquetípicas del género, aunque alguna que otra haya también por estas páginas. Al Feldstein lleva la voz cantante en los guiones, autor de la mayoría d ellos que vemos en los relatos de estos seis números de la revista que recopila este libro. Y, como casi siempre, lo que se agradece es la enorme variedad de ideas. El objetivo de las historias es común, sí, y el final llamativo es clave para entender lo que significan estas cabeceras en su conjunto, pero no hay dos historias iguales. Eso, al ritmo editorial que tenían estas cabeceras, es algo que siempre va a ser digno de elogio. The Haunt of Fear puede distinguirse de otros títulos no solo por ese componente temporal del que hablábamos, sino también porque su fantasía es sutil y sus historias están muy ancladas en la realidad.
Esto, claro, hay que entenderlo de una manera determinada. No hay costumbrismo en sus relatos, pero sí hilos que conectan la ficción con el mundo más cercano para el lector. En lo visual también, porque dejando al margen a los presentadores de las historias, la apuesta de dibujo es bastante realista, alejándose de criaturas extrañas. El propio Feldstein, Wally Wood, Jack Kamen o Johnny Craig entre otros dibujan damiselas en apuros, científicos locos, hombres corrientes, y a todos los lanzan a situaciones humanas creíbles. Por supuesto, no dejan de ser historias de género en los que los escenarios tienen una importancia notable, ya sea un laboratorio, un pantano o una vieja mansión, pero lo importante está casi siempre en las figuras humanas y, en muchos de los casos, en la ambientación que se genera con sus actitudes, con sus gestos, con un buen trabajo de tinta oscura y con el leve toque de exageración física que requiere el terror. The Haunt of Fear es una serie a la que podemos reconocerle sin miedo la misma inteligencia que tuvieron otras de sus herederas y esta misma forma de entender el cómic que marcó época. Nada parece justifica la caza de brujas que sufrió, pero siempre es bueno que tengamos en cuenta que este era el listón que fijaban para entender que el cómic ejercía una influencia perniciosa sobre la juventud. Vivir para ver.
El volumen incluye los seis primeros números de The Haunt of Fear, publicados originalmente entre mayo de 1950 y abril de 1951. El contenido extra lo forman una introducción de Grant Geissman, un prólogo de Robert Englund y las portadas originales.
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