CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘American Splendor’, de Shari Springer Bermanen y Robert Pulcini

Título original: American Splendor.

Director: Shari Springer Bermanen, Robert Pulcini.

Reparto: Paul Giamatti, Hope Davis, Molly Shannon, Judah Friedlander, James Urbaniak, Harvey Pekar, Joyce Brabner, Toby Radloff, Daniel Tay, Donal Logue. Earl Billings, Maggie Moore, James McCaffrey, Madylin Sweeten, Gary Dumm, Eytan Mirsky, Josh Hutcherson, Chris Ambrose, Shari Springer Berman, Robert Pulcini.

Guion: Shari Springer Bermanen, Robert Pulcini.

Música: Mark Suozzo.

Distribuidora: HBO.

Duración: 101 minutos.

Estreno: 15 de agosto de 2003 (Estados Unidos), 11 de marzo de 2005 (España).

El cómic no necesita que otros medios vengan a dignificar sus contenidos, su lenguaje o sus logros, pero a películas como American Splendor se les puede asignar ese papel con facilidad. Lo que dirigieron Shari Springer Berman y Robert Pulcini es una curiosísima mezcla entre la adaptación, el documental y el propio cómic, una suerte de biografía de su protagonista, Harvey Pekar, a la vez protagonista del cómic que da título al filme, pero también de making of del propio cómic, casi de la película también. El salto entre universos y lenguajes es tan fluido, tan bien ejecutado, que es fácil ver el cariño que hay en la creación de un proyecto que, desde su esfera independiente, se asomó incluso a la ceremonia de los Oscars, teniendo el filme nominado en la categoría de mejor guion adaptado, aunque fuera derrotada por la avalancha de premios que se llevó la tercera entrega de El Señor de los Anillos. Esta es una liga totalmente diferente, claro, pero eso no impide que apreciemos la inteligencia del trabajo que hacen los cineastas, que bebe directamente del tono y del estilo que el propio Pekar imprimió a su American Splendor. Sería absurdo pensar que es un retrato de una vida normal, porque Pekar es de todo menos normal, pero si el cómic sabía reírse de esa realidad, la película lo hace con el mismo nivel de acierto.

Parece evidente pensar que buena parte de la culpa de ese resultado, de esa fusión entre el Harvey Pekar de verdad y el de ficción que sirve para que American Splendor sea una película narrativamente muy original, está en el trabajo que hace el siempre soberbio Paul Giamatti. Podríamos pensar que su labor pasa por mimetizarse con Pekar, pero no es cierto. Se parecen, claro, tienen que hacerlo, pero Giamatti es su propio Pekar. Parece un detalle banal, pero así es como Berman y Pulcini consiguen crear dos dimensiones diferentes, con dos protagonistas distintos, aunque sean el mismo en realidad. Y así colocan al espectador en una situación muy divertida, en la que no hay que pensar en el cambio entre un mundo y otro, solo disfrutar de una muy conseguida fusión entre esas dos caras de la misma realidad. Habrá quien piense que el escenario de cómic es accesorio o secundario, pero no lo es. El uso que la película hace de las viñetas es notable, tanto en la introducción del filme como después cuando Pekar y sus colaboradores se enfrentan a la viñeta en blanco, y aunque eso vaya perdiendo cierto papel en el filme en detrimento de su propio experimento audiovisual, es un mensaje que ya ha calado en el espectador. Así, parece difícil, una vez vista la American Splendor de la pantalla, que no se sienta cierta curiosidad por el American Splendor impreso.

Todo este compendio de ideas atrevidas habla de una película inteligente y fresca, que deja esa sensación incluso dos décadas después de su estreno original.  Eso habla muy bien del trabajo de Berman y Pulcini, pero también de lo que el propio Pekar utilizó para sustentar su cómic. La historia sabe ser muy divertida, no deja de ser un intento del autor de narrar su propia vida desde una trascendencia ficticia que tiene mucho de cinismo, pero también asomarse a terrenos más dramáticos, no olvidemos que está también basada en el cómic en el que Pekar narraba su lucha contra el cáncer. Más elementos, más fusiones, más atrevimiento, y todo contenido en una película de corta duración, apenas supera la hora y media, pero que sabe escapar de los peligros más ciertos que rondan sobre ella. De ese modo, American Splendor consigue que empaticemos con un personaje que no rehúye su carácter de marginal y socialmente inadaptado, hace que nos interesemos por el cómic y los porqués de contar su vida de esa manera y nos introduce de lleno en la doble narración, la de la historia ficcionada y la de sus partes documentales. American Splendor es una de esas rarezas que se ven con una sonrisa en la cara, una que, lo hemos dicho, dignifica el cómic como fuente de inspiración para el cine, y que no tiene pinta que nunca vayan a quedarse antiguas.

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Esta entrada fue publicada en 5 julio, 2024 por en Cine, HBO Max y etiquetada con , .

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