Guion: Gerry Finley-Day.
Dibujo: Dave Gibbons, Colin Wilson, Cam Kennedy, Brett Ewins, Mikey Dorey.
Páginas: 232.
Precio: 32,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2024.
Cuando uno mira la cubierta de Rogue Trooper, mira al protagonista de la historia y se fija en el creador gráfico de la serie, que no es otro que Dave Gibbons, es tentador pensar que este personaje es el predecesor bélico del Doctor Manhattan de Watchmen (aquí, su reseña). Puede que lo sea, puede que no, pero lo cierto es que viendo ahora a este clásico del cómic británico de ciencia ficción es divertido jugar a que sí existe esa conexión entre dos héroes que poco tienen que ver en realidad. Gerry Finley-Day y Gibbons nos mandan a un futuro distópico, a una guerra que no tiene demasiado sentido (el mensaje antibelicista que va deslizando es claro) y un profesional de la guerra que aúna misterio, elementos de ciencia ficción muy marcados para generar el reparto habitual de la aventura de un solitario. Y lo que importa es eso, el retrato del héroe en un mundo en el que los objetivos, realmente, son difusos. Se habla de él como un renegado, pero en esta guerra que vemos no hay bandos de buenos y malos. No lo olvidemos, Finley-Day necesita más acción y melancolía que excesivas explicaciones que entorpecería una acción necesaria con el ritmo de publicación que tenía este viaje en las páginas de la revista 2000 AD. Y lo cierto es que se lee con ese toque clásico que despierta nostalgia, pero disfrutando de su ritmo y de su imaginación.
Es importante tener en cuenta ese formato del que hablamos, porque define bastante bien su ritmo. Hay aventuras más o menos largas, sí, de hecho el libro se estructura en seis segmentos, pero el lector recibía su dosis de Rogue Trooper en forma de unas pocas páginas que tenían que tener su coherencia. Eso llevaba a Finley-Day a ir al grano de una manera muy clara, como en realidad lo hacían todas las aventuras que veían la luz en el marco de la revista. El lenguaje, por tanto, es directo, no hay rodeos, y las explicaciones que se dan sobre este renegado, sobre su arma, sobre la inteligencia artificial, se van dando sobre la marcha, sin que entorpezcan el relato. Eso siempre es agradable para una lectura que llegue años después y en forma de tomo recopilatorio, pero entonces, en formato revista, era absolutamente imprescindible. Su ciencia ficción es directa, de acción, sin perder de vista algunos conceptos más profundos, pero con ganas de entrar en materia con mucha rapidez. El carisma del personaje, en realidad, surge de lo que no sabemos con la misma intensidad que con lo que vamos aprendiendo con el paso de las páginas. El contexto de lo que leemos hace el resto, porque la ciencia ficción británica del cómic de aquellos años sabía tener un encanto bastante especial que ha conseguido superar el paso del tiempo.
Empezábamos estas líneas hablando de la importancia de Gibbons en la sensación que deja el personaje desde el primer vistazo, pero eso también obliga a una advertencia previa: el británico no permanece mucho tiempo trabajando en la serie, y apenas cierra el primer arco y añade algunas páginas del segundo. De esta manera evitamos que alguien pueda asomarse a Rogue Trooper pensando en una autoría total de sus creadores, aunque es cierto que no hay bajón por su ausencia en el apartado gráfico. Sí hay algún que otro estilo distinto, pero en general impera el estilo que aporta Gibbons, donde hay una buena mezcla entre lo militar y la ciencia ficción, donde brilla la piel azul del protagonista, pero encajando en un universo de personajes humanos, sin necesidad de adentrarse en otras concepciones del género. Rogue Trooper luce muy bien, es entretenido para los aficionados del género, para los espeleólogos del cómic británico y para compeltistas, es un buen trabajo, escrito y dibujado de tal manera que nos lo podemos creer. Puede que fuera un título desconocido para muchos, pero desde luego da el juego que se puede esperar de una serie de estas características, y con una edición que está a la altura en todos los sentidos.
El volumen incluye material de los números 228 a 279 de 2000 AD, publicados a partir de 1981. El contenido extra lo forman una introducción de Barsen Sánchez, un artículo final de Sergio Aguirre y portadas, bocetos e ilustraciones.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.