CÓMIC PARA TODOS

‘El Vaquilla’, de Manolo López Poy y Kepa de Orbe

Editorial: Cascaborra.

Guion: Manolo López Poy.

Dibujo: Kepa de Orbe.

Páginas: 96.

Precio: 17 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2024.

En la España negra de la Transición hay figuras que conoce todo el mundo que tenga recuerdos de aquellos años. El Vaquilla es una de ellas con seguridad, hablamos de uno de los ladrones más populares y mediáticos de entonces, hasta el punto de que una de las cosas que Manolo López Poy y Kepa de Orbe reflejan francamente bien en su novela gráfica es justo eso, el interés mediático y del mundo del entretenimiento que había por su figura. Los autores trazan una biografía que, de hecho, está contada basándose en parte en los libros que escribió el propio Juan José Moreno Cuenca, que así se llamaba la persona detrás de ese pseudónimo, lo que da una idea de lo que pretende la novela gráfica. Quizá por eso hay un tono documental tan marcado, pero no por ello deja de ser una biografía ficcionada, en la que hay que imaginar diálogos para el que el Vaquilla sea una persona de carne y hueso. No hay intención de glorificar lo que hizo, pero si la de dejar registro de sus andanzas, retrato muy interesante de lo que era la España de la época en muchos sentidos. Es obvio que el Vaquilla no es un héroe, sino un villano a su pesar aunque no por eso dejara de disfrutar de ese papel. El juego de la empatía se dispara desde ahí, y obviamente pide al lector que vaya tomando partido, que tenga una idea clara sobre lo que es para él este pintoresco personaje.

La idea que subyace en el guion de López Poy es la del equilibrio en varios sentidos. Es una biografía contada con abundante documentación, pero es también una historia muy humana, se nota que el escritor quiere tocarnos el corazón, que quiere adentrarse en la vida más personal del Vaquilla y, de esa manera, humanizarle. Nunca justificar sus acciones, pero sí dar un contexto que la inmediatez de la noticia muchas veces no puede dar. Y de esta manera nos sorprendemos viendo que el Vaquilla nos importa. Hay también equilibrio, por tanto entre hablar de un delincuente y hablar de una persona, porque esas dos almas convivían en el cuerpo de la misma persona y conducían sus acciones por un lado o por otro. Hay también un equilibrio entre el protagonista y el escenario en el que tienen lugar sus peripecias. Lo decíamos unas líneas antes, hablar del Vaquilla es hablar de España en más de un sentido, de su sociedad, de sus fuerzas de seguridad, de sus cárceles, de alguna manera también de sus ilusiones. Y sobre todo, si hablamos de equilibrio, lo hay entre una visión más bien liviana del crimen, que es la que parecía tener el protagonista, y una exposición cruda de sus consecuencias, de las que nunca pudo escapar a pesar de que su muerte le llegó en un período de libertad y a pesar de haber vivido más tiempo dentro de la cárcel que fuera de ella.

De Orbe parte irremediablemente del aspecto más documental de la historia, y es lógico que lo haga así. Lo más normal es que el lector de El Vaquilla tenga ciertos conocimientos sobre su persona, y de esa manera juega sobre seguro. La trama de puntos que corona el blanco y negro que utiliza el ilustrador corona esa mirada nostálgica que tiene la obra y de la que no reniega en ningún momento. El retrato funciona muy bien, y sobre todo destacan las transiciones temporales, porque conocemos al Vaquilla cuando no es más que un niño y nos despedimos de él siendo un hombre adulto y forjado por la dureza de los centros de internamiento a los que una y otra vez volvía por sus delitos. Esa dureza se ve en el dibujo, más bien se entrevé, porque El Vaquilla no una obra que necesite ser explícita, ni en los crímenes de su protagonista ni en los que él vio en su niñez y que le acabaron forjando para convertirse en la figura que fue. Que no sea explícito no quiere decir que De Orbe eluda ciertos momentos bastante crudos, y es que esa labor documental de la que hablábamos exige también que lo veamos. El nivel de detalle que tiene su dibujo pasa incluso por entender cómo se movía la suspensión de los coches de antes. Y todo eso, aplicado a esta historia deja un cómic muy atractivo, se conozca o no al Vaquilla.

El único contenido extra son unas notas finales de Manolo López Poy.

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Un comentario el “‘El Vaquilla’, de Manolo López Poy y Kepa de Orbe

  1. ERVIGIO JUANES
    7 junio, 2024
    Avatar de ERVIGIO JUANES

    importa señalar la dureza represiva de las fuerzas de seguridad del Estado, que venían de la dictadura del general Franco y continuaban el talante de años antes.

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Esta entrada fue publicada en 7 junio, 2024 por en Cascaborra, Kepa de Orbe, Manolo López Poy y etiquetada con , .

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