Guion: David Braña, Marcello Bondi, Roberto Corroto, Javier Mora, Diego Guerra, Manuel Mota, Lubrio, Damián Wampler, Alfonso Bueno, Rodolfo Santullo, Florentino Flórez.
Dibujo: Juan Romera, Emanuel Derna, Paco Zarco, Vicente Damián, Diego Guerra, Manuel Mota, Viñolo, Marc Gras, Edu Molina, Carlos Aon, Pedro Villarejo, Guillermo Sanna, Jacques Solomon.
Páginas: 104.
Precio: 11,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Abril 2024.
Con cada número que aparece, nos felicitamos un poco más de la existencia de Cthulhu, No cogerá a nadie por sorpresa que lo sigamos haciendo con el número 29 en las manos, uno que además da un anunciado paso a un lado para centrarse en la ciencia ficción y no en los habituales escenarios de terror, pero que en el fondo convoca a autores que hablan de temas parecidos. Profecías sobre el futuro, escenarios apocalípticos, espacios profundos e inhóspitos, eso es lo que vemos en este Cthulhu, que como siempre se erige en muy digno representante de la revista de cómic española, eso que antaño era dominante y ahora es casi irrelevante. Casi, porque todavía tenemos este pequeño reducto en el que, salvando las distancias, podemos sentirnos como antaño lo hacían quienes sostenían revistas como Cimoc o 1984, disfrutando de esos pequeños universos, la mayoría de ellos sin continuidad, con los que vivimos aventuras muy concretas y, sobre todo, experimentamos sensaciones que la historia larga no puede darnos. Larga vida a Cthulhu, podríamos decir, sin miedo a que piensen que estamos adorando a algún tipo de criatura sobrenatural. No, este Cthulhu, y más con números como este, habla de una adoración bien distinta, una que cada cierto tiempo recibe una nueva dosis.
Trece historias son las que componen este número y arrancan con La verdad, de David Braña y Juan Romera, una que juega con temas muy habituales de la ciencia ficción que no vamos a desvelar pero que apuntan a una historia más ambiciosa y que podría haber sido mucho más larga. Capitán Iron Hand, de Marcello Bondi y Emanuel Derna, apuesta por un arrollador estilo visual con un muy atractivo reto espacial que linda de manera fluida con el terror. En La caza, Roberto Corroto y Paco Zarco se asoman más claramente a ese terreno desde un escenario muy cotidiano en el que cuelan una invasión distinta. Ratas, de Javier Mora y Vicente Damián, apuesta por un escenario postapocalíptico de manual, un personaje misterioso, quizá el planteamiento más fanzinero (dicho esto con todo el cariño del mundo) que hay en este número y distintos puntos de vista para animar la narración gráfica. Agente encubierta Freelance, de Diego Guerra, se presenta como parte de un todo más grande, con el epígrafe de Una aventura de Mary Jane Stewart, una simpática mezcla de pasado nazi y futuro bien distinto. En el ecuador del libro nos encontramos con el relato en prosa de Manuel Mota, un imaginativo viaje a través de los espejos y los sueños al que también pone tres ilustraciones que acompañan muy bien al texto.
El color llega a esta entrega de Cthulhu y ya no nos abandonará de la mano de El diablo está en los detalles, de Lubrio y Viñolo, una historia que engaña de una manera muy divertida: parece que va a ser una de monstruos y en realidad es una de humanos bastante inteligente y bien acabada. Atada, de Damián Wampler y Marc Gras, aprovecha la soledad y la oscuridad del espacio para ofrecer un relato que se asoma a rincones muy intrigantes enmascarados en una misión de rescate. Santuario, de Alfonso Bueno y Edu Molina, explora uno de esos finales sorprendentes que tan bien funcionan en los relatos cortos, explotados hasta la saciedad en el formato televisivo pero que en las páginas impresas son igual de válidos, con la fe, la religión y la discriminación como claros temas. Cosplay, de Carlos Santullo y Carlos Aon, encuentra un enfoque divertido y a la vez siniestro a la afición que da título a la historia. Lubrio y Viñolo repiten como autores con Sintonizado para mostrar un futuro en el que las adicciones tienen mucho que decir, con una ambientación lumínica muy llamativa. Alfonso Bueno y Pedro Villarejo juegan con una narrativa clásica en Hediondo Tarumba, un gag en una única página de divertida referencia. Y cierra Cthulhu el tercer episodio de Kadath, la serie de Florentino Flórez, Guillermo Sanna y Jacques Solomon que nos acerca al Lovecraft más aventurero.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.