Guion: Chris Claremont.
Dibujo: Adam Hughes, Karl C. Story.
Páginas: 96.
Precio: 21,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2024.
Hay muchas formas de asomarse a Star Trek. Deuda de honor. La nostálgica desde un punto de vista editorial la aporta Cels Piñol en las palabras que deja en el libro para darle un espléndido cierre, y es trascendente para quienes conocieran este tebeo hace años, cuando se publicó por primera vez en España. Para el resto, hay otras maneras de entender este cómic que firman Chris Claremont, ¡en Star Trek, nada menos!, Adam Hughes y Karl C. Story, y todas ellas tienen que ver con el espíritu trekkie más puro. Deuda de honor, siendo una continuación más o menos directa de Star Trek IV. Misión salvar la Tierra (sí, la de las ballenas), quiere trascender ese papel de secuela para convertirse en algo más, una preciosa descripción de lo que supone la franquicia creada por Gene Roddenberry desde sus escenarios, desde luego, pero sobre todo desde sus personajes, empezando por Kirk. Es tentador pensar que Deuda de honor es una historia del capitán del Enterprise, pero la forma en la que Claremont escribe diálogos para los demás tripulantes del Enterprise es maravillosa, igual que los conceptos que explora para que la historia tenga sentido dentro de la filosofía más pura de Star Trek, que es de lo que se trata en esta reflexión que nace de un momento temporal tan concreto pero a la vez explora distingos puntos de la cronología de la serie.
A estas alturas no vamos a descubrir el cariño con el que Claremont escribe a personajes que tienen un bagaje amplio, no hará falta recordar su icónica etapa al frente de los X-Men, pero parece que sorprende un poco por el hecho de tratarse de un cómic enmarcado en una franquicia del mundo audiovisual como es Star Trek. Y sí, esa es la principal garantía que tiene un tebeo tan elogiable como Deuda de honor, un respeto maravilloso por sus protagonistas y por las reglas de su mundo, por el encaje de la historia en la cronología cinematográfica (algo que en no pocas ocasiones y de manera bastante injusta en realidad hace que se le reste valor a una historia de estas características) y por la introducción de ideas y secundarios propios que afiancen lo ya conocido. Claremont juega muy bien con todas las cartas de las que dispone para que de estas páginas se salga con una idea precisa de lo que es Star Trek en toda su extensión. Como le sucede a Kirk, se aprecia el valor del Enterprise, y como siente toda su tripulación, se valora el carácter de su capitán. Ahí radican muchas de las claves de Star Trek, y Claremont sabe trazar a partir de ahí una historia que tiene su principal valor en el honor del que habla el título, además de la aventura siempre con toques trascendentes que tan bien funciona en esta franquicia.
El dibujo de Hughes y Story es muy completo. Cierto que hay momentos en los que hay un claro afán de que identifiquemos inmediatamente a cada personaje con el actor que le da vida (sobre todo en su presentación) o que hay momentos de pose evidente (sobre todo en personajes femeninos), pero el trabajo es muy apetecible, sobre todo porque supone un completo repaso a la mitología trekkie, lo cual incluye distintos trajes de la tripulación que llevan al lector a épocas muy diversas. Sobra decir también que el Enterprise, al igual que las naves de la Federación o de otros planetas están retratadas con los patrones lógicos para ser reconocibles, y eso gusta en este entorno porque encaja con las ideas que ya tenemos de la serie. En ese sentido, el dibujo de Deuda de honor es un Star Trek muy puro, muy clásico y, por consiguiente, muy logrado, que sabe ser espectacular cuando corresponde, también con criaturas que encajan más en el tono pop de la serie televisiva que en lo que después se vio en el cine, pero también tan reflexivo como el propio Kirk en sus dilemas morales. Fuera del entorno de Star Trek, pocos tebeos tendrán el reconocimiento de ser imprescindibles, pero este tiene que ser uno de ellos. No solo por los nombres firmantes, que son razones suficientes para asomarse a esta historia sin miedo, sino por sus mismos méritos.
DC publicó originalmente Star Trek: Debt of Honor en diciembre de 1992. El único contenido extra es un texto final de Cels Piñol.
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