Guion: Marv Wolfman, Joey Cavalieri.
Dibujo: George Pérez, Ross Andru y Adrian Gonzales.
Páginas: 112.
Precio: 16,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2024.
Puede que los años hayan convertido a las tres historias de este Los Nuevos Titanes. ¡No a las drogas! en un producto cargado de cierta ingenuidad, pero pensar así supone cometer dos errores. El primero, no darle el contexto adecuado, porque las tres historias se enmarcan en una decidida lucha institucional contra las drogas y coloca a un grupo de superhéroes frente a un problema real. No realista, tampoco creíble: real. Las drogas eran algo romántico, un síntoma de rebeldía, algo que, al parecer, todo el mundo tiene que experimentar. Y el cómic puede hablar de este tema a lectores jóvenes de tú a tú, como lo hicieron en estos tres relatos, el primero de Marv Wolfman y George Pérez. El segundo error sería pensar que ese contexto delimita el sentido de lo que nos cuentan. El problema que abordan no es de otra época, aunque entonces tuviera unas particularidades y hoy tenga otras. ¡No a las drogas! es un grito que necesita continuidad, y el hecho de que sus efectos se vean en personajes anónimos, como cualquiera de nosotros, chavales que no llegan ni a la mayoría de edad, como en superhéroes que lo viven en sus propias carnes hace que el mensaje sea más efectivo. Que los protagonistas de todo esto sean jóvenes como los Nuevos Titanes no hace más que sumar puntos a una lectura que tuvo, tiene y tendrá en el futuro las mismas razones de ser.
Si analizamos los tres números que contiene el libro, veremos que hay elementos comunes, sobre todo entre el segundo y el tercero, este último de Joey Cavalieri. Pero en el primero, Wolfman ofrece algo muy inteligente, y es que en el desarrollo de la historia se atreve a jugar con testimonios en primera persona que son sumamente impactantes. Pueden ser imaginarios, pueden tener base real o directamente inventados desde cero, pero lo cierto es que tocan la fibra tal y como lo planeado el escritor. Es como si, se repente, estuviéramos en una reunión de adictos dispuestos a abrir sus corazones y contar su experiencia, por dura que pueda ser. Como son cómics llamados a concienciar a lectores de corta edad, lo que más impresiona es justo eso, que sus protagonistas son chavales, apenas niños en algunos casos. Leyendo sus historias, Wolfman nos hace partícipes de una realidad que muchos no querrán o no sabrán ver. Y colocando en ese grupo a Speedy, protagonista de la historia pionera sobre las drogas en el universo DC, la enmarcada en Green Lantern / Green Arrow (aquí, su reseña), le da una dimensión especial. Si hasta un superhéroe puede sucumbir y sobreponerse al drama de la drogadicción, ¿cómo no va a ser útil su ejemplo en la vida real? El mensaje es claro, contundente y muy palpable.
No serán seguramente este las páginas más logradas y memorables de la carrera de Pérez, pero estamos hablando de un ilustrador magnífico que sabe sacar provecho de cualquier escena. Conocemos su capacidad de hacer creíbles a un grupo de héroes de colorido aspecto, y en eso por supuesto no hay dudas. Pero es que tampoco las hay a la hora de dar personalidad a los chicos que sufren en primera persona los efectos del consumo de drogas. Pérez hace el primero, mientras que un buen Ross Andru se ocupa del segundo y Adrian Gonzales es el autor del tercero. En todos ellos, Raven actúa como puente entre ambos mundos, porque Pérez sabe sacar partido de sus dotes de émpata para que podamos visualizar el dolor y la angustia que genera el síndrome de abstinencia. Los tres saben combinar la seriedad de la materia con el tono aventurero de estos personajes, por superhéroes y por su edad. La aventura queda en segundo plano en el dibujo. Sí, hay algún que otro momento espectacular en el que Cíborg o Starfire utilizan sus poderes, pero guion y dibujo entienden que la razón de ser de ¡No a las drogas! está en su contexto más realista. Lo que hay que agradecer a los autores, una vez más, es que supieran entender el papel que pueden jugar los Nuevos Titanes en este tipo de relatos, haciendo que el tebeo cumpla con creces todos los objetivos que se marca.
El volumen incluye los tres números de The New Teen Titans (Drug Awareness Special), publicados originalmente por DC Comics en 1983.
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