Guion: Jim Bishop.
Dibujo: Jim Bishop.
Páginas: 272.
Precio: 31,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Diciembre 2023.
Después de haber leído Una carta para Yodo (aquí, su reseña) y ahora Mi amigo Pierrot, no se puede dudar de la enorme ambición con la que Jim Bishop encara sus historias. Puede que cueste un poco encontrar una moraleja final, pero en el fondo lo que parece buscar el autor es siempre un universo de fantasía en el que tenga acomodo lo más cambiante de la vida real. Y en Mi amigo Pierrot pasa. Al principio parece que estamos en un cuento de hadas, pero eso que parece tan bonito, tan mágico y especial, pronto se va convirtiendo en algo distinto. Y de repente nos damos cuenta de que hay en la obra una profundidad distinta, mucho más dramática, menos ingenua, incluso dejándonos ver el lado más dañino del comportamiento humano. Bishop nos habla de sueños, de ilusiones, de amores… pero también de cómo todo eso se puede romper en mil pedazos, de relaciones tóxicas y de sueños rotos, de la mentira, la decepción, la desilusión o el desánimo. No pierde del todo la fantasía que necesita el cuento de hadas, pero no hay moraleja final, como si el autor quisiera esquivar esa cuestión para que sea el propio lector el que tome esas decisiones libremente y piense qué tipo de historia acaba de leer. Elementos deja de sobra, desde luego, para que esa reflexión tenga lugar. Y visualmente es tanto o más fascinante que en su historia.
Dicho todo esto, sí puede quedar una pequeña duda sobre el propósito de Bishop a la hora de imaginar Mi amigo Pierrot. Es, indudablemente, un mundo muy atractivo que parte de una premisa con muchas posibilidades. La protagonista es una adolescente que no ha tenido todavía tiempo de vivir y que ya tiene arreglado su matrimonio. Antes de que eso suceda, un curioso personaje de circo aparece en su vida y le propone una salida. Cogerla se antoja como el mejor de sus sueños y se acaba convirtiendo en una evidente pesadilla que no solo cambia su destino. Puede que, contra todo pronóstico, lo más atractivo de esta idea no es tanto el mundo de fantasía, aunque esta logradísimo, sino el reflejo que puede tener en la realidad. Es ahí donde Bishop encuentra un terreno abonado para que sus personajes desplieguen un enorme abanico de emociones y sensaciones, y es ahí por tanto donde se ve la gran riqueza de la obra. Y es todo tan intenso que se intuye que su final, más reposado en muchos sentidos, es también una elección consciente de Bishop, como la mejor manera de acabar (o no) con la trayectoria que ha ideado para sus personajes. Si el desarrollo de la historia es una montaña rusa, emocional y de acontecimientos, el desenlace es como darse de golpe contra un muro y frenar de golpe. El contraste entre fantasía y realidad es, desde luego, contundente.
En el dibujo del autor eso también se refleja de una manera magnífica. La fantasía está en el color, en los personajes que proceden de otro mundo (y ahí incluimos el circo y el carnaval, con su festival de formas y tonalidades, en contraposición a la rigidez palaciega y su paleta más apagada), y la realidad, en la notable expresividad que tienen los protagonistas. A Bishop no le tiembla la mano al convertir una splash page es un retrato de su personaje central cuando se da cuenta de que su vida y sus sueños no están discurriendo por la misma vía. Mi amigo Pierrot es una delicia como manifestación de esos sueños dentro de un mundo de fantasía, con el baile como la más precisa y bella, y quizá eso destaca más que la recreación de un mundo de magia y brujería, que sobre el papel siempre parece una oportunidad más clara de lucimiento para un ilustrador. No hay nada en ese mundo que desentone, tiene imaginación y cumple, pero lo más atractivo está en su faceta más realista, por paradójico que resulte. Lo que está fuera de toda duda, lo decíamos al principio, es que Bishop nos pone siempre en una tesitura de lo más sugerente cuando encaramos una de sus historias. No son lo que parecen, aunque ese envoltorio brille, y siempre hay muchas capas por debajo que además sabe llevar al terreno más emocional de cada uno de los actores que se asome a sus ocurrencias.
Glénat publicó originalmente Mon ami Pierrot en septiembre de 2022.
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