Editorial: Norma.
Guion: Wilfrid Lupano.
Dibujo: Léonard Chemineau.
Páginas: 264.
Precio: 45 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2023.
Hay historias que desde el principio se ganan el cariño del lector, y normalmente suele pasar cuando son relatos que versan sobre la importancia de la misma lectura o que hablan del amor por la literatura. La bibliomula de Córdoba es una obra en la que Wilfrid Lupano y Léonard Cheminau vuelcan todo su cariño hacia el arte narrativo, hacia la conservación del conocimiento, pero también su denuncia contra todos aquellos que ven un enemigo en las letras impresas. Eso sí, le dan una forma de comedia muy loca, una que se mueve además en claves de drama constante… y sí, con una mula como elemento central, al menos en apariencia. El volumen asusta por su tamaño, porque casi parece difícil que se pueda estirar el punto de partida, el de un bibliotecario que trata de salvar libros de la quema y para eso los roba y los carga en una mula que tampoco es suya, incluyendo en la aventura a otras dos personas, una esclava y un pordiosero que regresa a Córdoba pensando en el favor del califa. La fórmula de mezclar a tres personajes que son tan distintos entre sí es más o menos sencilla de sacar hacia adelante, pero hay más aciertos que apuntalan esos méritos que podemos dar por sentados. Eso ayuda a que ese miedo inicial se convierta en ganas de más, porque las peripecias que cuentan Lupano y Cheminau son siempre muy entretenidas.
Hay dos detalles del guion de Lupano que resultan fascinantes. El primero pasa por su excusa argumental y la forma en la que lo desarrolla. Su arranque parece una absurdez sin posibilidad de que se prolongue durante demasiado tiempo, una concatenación de casualidades imposibles para acabar en ruta con tres personajes tan distintos entre sí como pudiéramos imaginar y con una mula cargada con libros hasta niveles exagerados. Pero lo que Lupano consigue es que nos importe tanto el viaje como su contexto, que sean tan trascendentes los temas de fondo que hay en el relato, sobre los libros y sobre la libertad personal, como la escena puntual, y el aquí y ahora que nos plantea en un viaje muy loco si lo analizamos con calma. El otro detalle en el que merece la pena que nos detengamos es el modo en el que Lupano define a sus personajes. Lo hace mediante unos diálogos muy certeros, que nos animan a conocerles más y mejor, y con los flashbacks. No hay simetría entre ellos, no pierde tiempo el escritor en que tenga que haber un equilibrio más o menos igualitario, sino que cuenta lo que quiere y lo que necesita para que toda la historia cobre sentido. Y cuando decimos toda es toda, porque no hay nada en La bibliomula de Córdoba que chirríe, ni siquiera entendiendo la historia dentro de un contexto histórico notablemente trabajado.
Quizá pueda resultar un tanto exagerado considerar este relato como una tragicomedia, pero es que al final se asoma muy bien a los dos terrenos, y Cheminau interpreta ambas direcciones del libro de una manera espléndida. En un primer vistazo es evidente que hay más ganas de diversión que de cualquier otra cosa, se asoma más a la comedia, porque el trazo del ilustrador tiende a esa caricatura simpática y juguetona que con tanta frecuencia vemos en el cómic francobelga, pero no nos engañemos: Cheminau ofrece mucho más que gags a la hora de construir la historia. El ilustrador es enormemente detallista en la construcción de los escenarios, maravillosos, y muy interesante a la hora de mostrar emociones en los rostros y en el lenguaje corporal de los protagonistas, algo que resulta imprescindible para entender muchos de sus elementos. El dibujo de La bibliomula de Córdoba es completísimo en todos los sentidos, y eso hace que sea todavía más fácil tragar con sumo placer todo lo que nos ofrece la historia. Nunca sienta mal un relato de estas características, uno en el que se suceden situaciones que pueden parecer inverosímiles, pero que están tan bien construidas, tan bien narradas y tan bien fundamentadas, en lo narrativo y en lo visual, que nos las creemos sin problema.
Dargaud publicó originalmente La bibliomule de Cordoue en octubre de 2021. El único contenido extra es una nota final de Pascal Buresi sobre el contexto histórico de la obra.

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