Guion: Ai Nimoda.
Dibujo: Ai Nimoda.
Páginas: 144.
Precio: 9 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Enero 2024.
Cuando vimos el primer volumen de Las recetas de Ume (aquí, su reseña), destacamos lo inverosímil que resulta a priori que un libro de cocina pueda convertirse en la base de un cómic, de un manga en este caso concreto, pero también el buen rollo que despierta la serie de AI Nimoda. Llegando a su segundo volumen, lo primero aplica con menos Intensidad porque el factor sorpresa o el de la curiosidad que podemos sentir para descubrir cómo se hace están ya amortizados con la presentación de Ume y su recién adquirida pasión por el batch cooking. Pero lo segundo se mantiene. No veremos aquí a Ume fallando en alguno de sus intentos de cocinar, sus platos siempre van a ser estupendos, le van a ayudar a socializar y por supuesto van a potenciar su autoestima. Se trata de eso, de que el manga transmita sensaciones muy positivas en todos los sentidos, en la personalidad de su protagonista, en su vida (incluso aunque la serie parte de la imposibilidad de cocinar a diario por la imposible conciliación entre la vida laboral y la personalidad), en las relaciones que mantiene con los demás y, por supuesto, en su habilidad en la cocina, algo vital para que el lector entienda que, por escasa que pueda ser su desempeño personal con la preparación de alimentos, tiene a su alcance hacer las recetas que contiene el libro.
No hay que olvidar que Las recetas de Ume es, por encima de todo, un libro de cocina convertido en manga. Tiene su parte de historia, claro, sobre todo cuando toca probar los platos cocinados y el contexto en el que lo hace Ume, tiene por supuesto una idea de transmitir las mismas emociones que va sintiendo el protagonista, pero al final lo que de verdad cuenta es lo que pasa en la cocina. Cada capítulo está convenientemente coronado por las recetas de los platos que hemos visto ejecutar, y aunque no hay garantía de que cualquiera de nosotros seamos capaces de replicarlos, se trata de conectar con Ume en cada momento. Buen rollo, desde luego, el mensaje evidente que busca Nimoda y transmite con acierto es uno cargado de positivismo. No hay equívocos al respecto, no hay dobles intenciones, Las recetas de Ume tiene tanta claridad en su idea como en su ejecución. Y es cierto, lo decíamos al hablar del primer volumen, que narrativamente es un experimento muy sencillo, casi podríamos decir que demasiado porque en la mayor parte de las páginas vemos a un único personaje automotivándose para progresar en sus habilidades culinarias, pero a la vez muy eficaz para los objetivos que se marca, funcionando como ese libro de cocina que no renuncia a ser y con la conexión emocional que establece con su protagonista.
Estos objetivos, a nivel visual, pasan por la simpatía y la claridad. El segundo es bastante obvio, porque parece lógico pensar que un manga de cocina tiene que ser capaz de explicar con facilidad las recetas de las que se nutre, para que así entendamos los procesos y podamos animarnos a replicarlos. El primero es una elección bastante lógica. Une empieza q cocinar por obligación, pero todo el sentido de Las recetas de Ume está en su disfrute, en que el protagonista transmita esas sensaciones. Y lo hace gracias a su presencia. Nimoda sabe dibujar esa simpatía para que la veamos desde este lado de la página, el de los lectores, y aunque no es la única emoción que transmiten los personajes, es la que preside cada una de las acciones de Ume. No hay, por tanto, ningún lugar a la duda, Las recetas de Ume se autoimpone esa simpatía porque entiende que el mejor camino para que veamos que cocinar de esta manera puede ser divertido, agradable… e incluso fácil. Tiene su mérito tener enganchado al lector cuando casi todo el tiempo estamos viendo ingredientes y un busto parlante, pero al final nos damos cuenta de que hemos devorado sus páginas casi como si nos estuviéramos comiendo uno de sus platos. Cocinarlos es ya otro cantar, pero la pasión que hay se transmite con eficacia.
Coamix comenzó a publicar Tsuku oki seikatsu shumatsu matomete tsukuri oki reshipi en 2018.