Reparto: Steven Yeun, Sandra Oh, J.K. Simmons, Gillian Jacobs, Andrew Rannells, Walton Goggins, Chris Diamantopoulos, Ross Marquand, Marquand, Zachary Quinto, Jason Mantzoukas, Malese Jow, Grey Griffin, Kevin Michael Richardson, Khary Payton, Jay Pharoah, Ben Schwartz, Zazie Beetz, Mark Hamill, Clancy Brown, Sterling K. Brown, Lauren Cohan, Sonequa Martin-Green, Chad L. Coleman, Michael Cudlitz, Lennie James.
Música: John Paesano.
Duración: 45-55 minutos.
Distribuidora: Prime Video.
Estreno: 25 de marzo / 29 de abril de 2021 (Estados Unidos y España, digital).
En estos tiempos que vivimos, cuando un cómic triunfa parece evidente que va a tener algún tipo de adaptación, al cine o a la televisión. Cuando el éxito es muy grande, lo que asombra es que se tarde mucho en dar el pistoletazo de salida a ese salto mediático. Eso es lo que ha pasado con Invencible, la serie de Robert Kirkman, que nació nada menos que en 2003 (aquí, reseña de su primer volumen) y no dio el salto a la pequeña pantalla, en formato animado, hasta casi veinte años después. Invencible es, a la vista de Kirkman, la historia de superhéroes definitiva. No en vano es facilísimo entablar comparaciones directas desde el inicio entre Invencible y el superhéroe adolescente por excelencia, Spider-Man, y entre Omni-Man, su padre, y Superman, por ser el inmigrante definitivo y el héroe más poderoso de la Tierra. A partir de ahí, Invencible encaja en el cómic de superhéroes que teníamos entonces, rebotado de una era de antihéroes y violencia desbocada, con un cierto tono de comedia y de cinismo, con mucho drama emocional y acción salvaje. Y todo eso se ve en la serie de televisión. Es verdad que hay un cierto desequilibrio entre tramas y momentos, que la serie en estos ocho episodios de los que consta la primera temporada tiene momentos mejores y peores, pero el conjunto, con un clímax brutal, entiende bastante bien el material de referencia.
Partimos de la base de que la historia de Invencible es muy atractiva para cualquiera que disfrute de los superhéroes, sea desde una visión más clásica o desde una más actual. Kirkman cubrió prácticamente todos los espacios del género, y hay un notable esfuerzo en la serie para hacer lo propio, con novedades propias pero con fidelidad al original y al menos para que haya una base que se pueda expandir en el futuro sin perjuicio del cierre obvio que tiene la primera temporada. Lo que destaca en Invencible es que la serie nunca se detiene. De hecho, hay momentos en los que parece que se atropellan ciertas escenas, por mucho que al final casi todo cobre un sentido, y un caos que resulta divertido pero que pronto pide una mayor concreción. Por eso da la sensación de que la serie empieza más o menos con ciertas dudas pero acaba con un terremoto que se sale de las escalas. Obviamente, ya lo hemos dicho, es una serie hiperviolenta. Forma parte de la esencia de Invencible, el cómic, y la serie no quiere escaparse de esa idea, incluso la magnifica en ciertos momentos aprovechando las opciones audiovisuales que tiene. Hay que entender esa idea como parte irrenunciable de la serie, porque si no puede parecer que hay una burla hacia el género que no es real. Kirkman adora los superhéroes. Invencible no es una sátira. Sí es una mirada distinta.
Puede que por esa misma razón le siente tan bien la animación tradicional. Con los avances del medio, parece que hemos dado por sentado que el 3D es siempre la mejor manera de contar una historia, y en el caso de los superhéroes puede que no haya algo más sugerente que lo más clásico. Invencible, en ese sentido, abraza esta forma de animar, con diseño muy cercano al cómic pero con identidad propia. Y eso permite que haya un nivel de acción maravilloso, unas coreografías de combate fascinantes. Es el punto fuerte por ese lado, pero lo mejor de Invencible siempre han sido sus tramas, las que se acercan al género y las que no. Invencible y muchos de sus compañeros no dejan de ser adolescentes, y la forma en la que se reflejan sus problemas es muy interesante. Atom Eve y Rex Splode no son más que dos ejemplos de estas posibilidades. Pero la trama detectivesca, sobre la que el espectador sabe casi más que algunos personajes, también permite moverse muy bien por este universo. En el debe de la serie está que hay historias y arcos que pasan al olvido muy, muy pronto, que palidecen junto a la trama principal por mucho que sirvan para que la historia avance. Por eso indicamos que es una serie irregular, pero tampoco podemos negar que es endiabladamente divertida en todo lo que propone, que no es poco para el poco que tiene.
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