Guion: Michiro Ueyama.
Dibujo: Michiro Ueyama.
Páginas: 160.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2023.
A estas alturas, poco vamos a poder sorprender si hablamos de la relación entre el cómic y el videojuego. Las viñetas se han convertido en parte esencial del desarrollo de las franquicias jugables, ya sea en forma de adaptaciones o de continuaciones. Lo que tiene una tradición relativamente más corta, aunque cada vez se ven más historias como la de El funcionario que se convirtió en villana, en las que el videojuego se convierte en el escenario en el que se desarrolla una historia. Y es verdad que la serie de Michiro Ueyama juega con bazas bastante frescas, porque el protagonista, lo dice el título de la misma, es un tipo de cierta edad, por encima de los 50 años, que se reencarna en un personaje de videojuego, uno que está pensado para ser la mala pero a la que no puede evitar darle un toque muy diferente. Así, la villana deja de serlo. ¿Pero puede lograr ese objetivo? Esa es la historia que vemos, una que no tiene lugar en un videojuego de acción, que suele ser lo más habitual, sino en un juego otome, uno romántico, pensado para jugadoras y de época. La clave de la serie está, por tanto, en los contrastes, de edad, de género y de comportamiento, y por eso mismo da la sensación de que este es un relato que puede convencer a públicos muy distintos, los que jugarían a algo así o los que podrían identificarse con el protagonista en su vida anterior.
Por lo que hemos dicho, y por supuesto por su título, es bastante evidente que la propuesta de El funcionario que se convirtió en villana, es bizarra y extraña, que se aleja de lo convencional porque quiere encontrar un escenario que se salga de lo normal. Y eso es su primer gran valor, porque nos pone en una situación de lo más peculiar. Parte de los tópicos, de la predeterminación de los personajes de un videojuego, de que la protagonista tenga por fuerza que ser la mala de la función, pero entra en un mundo distinto. Se intuye, y es sutil, que las acciones que va haciendo el funcionario desde el cuerpo de la villana van a tener un efecto ya marcado desde el principio, pero eso es algo que no se resuelve, que simplemente pesa en el ambiente. Ueyama consigue sacar adelante algo que no parece fácil, y es que confluyan las distintas personalidades de los protagonistas. No hay que olvidar que actor y actriz principales tienen características propias, pero a la vez tienen que ser la misma persona, o al menos compartir vivencias para avanzar en el videojuego, que es lo que en realidad estamos viendo. ¿O no es así? Bien llevado todo esto para que la duda sea legítima, para que importe el hecho de que es un juego, pero también para que el escenario y los personajes funcionen en sí mismos, sin esa referencia jugable.
Teniendo en cuenta esa diversidad de la que hablamos, es primordial que entendamos a los personajes casi desde el primer vistazo. Y ahí, aunque haya por supuesto evidentes rasgos de arquetipo, lo esencial es que todo funciona bien. La dificultad es precisamente esa, que cada personaje parece encasillado antes de empezar pero la propia historia se encarga de desmarcarnos de esos escenarios previsibles. Y por eso lo mejor del dibujo de Ueyama pasa por ahí, por esa imprevisibilidad, por esa sorpresa que puede serlo pero sin que se desmarque de lo que se puede esperar. Complicado objetivo, pero conseguido. Y por eso, aunque todo parezca sencillo, lo es en lo visual, que sólo se complica en detalles cuando se trata de apreciar el vestuario y los fondos, se empatiza con facilidad con los personajes. El funcionario que se convirtió en villana es una manga peculiar, diferente, por eso mismo con un cierto grado de osadía, y eso ya provoca que el lector esté muy atento a ver lo que pasa, para averiguar cómo se va a resolver su punto de partida y para disfrutar con los problemas de personalidad que inevitablemente tienen que seguir marcando el devenir de la serie. La presentación es atractiva y simpática y Ueyama sabe sacar partido del escenario que escoge.
Shonengahosha comenzó a publicar Akuyaku Reijou Tensei Ojo-san en 2020.