Guion: Goumoto.
Dibujo: Goumoto.
Páginas: 160.
Precio: 8 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Diciembre 2023.
A veces da la sensación de que, siendo el perro el mejor amigo del hombre, o al menos así lo considera la sociedad, el gato es un animal mucho más propicio para el cómic. Lo que Goumoto nos propone en NekoDamari. El paraíso de los gatos es algo que tiene cierta frescura. Nada nuevo en la sinopsis más básica, es la vida de una mujer rodeada de gatos. Mujer joven, eso sí, para romper un poco con el tópico. Pero este manga no se detiene en contarnos cómo es la vida de esta protagonista con sus gatos… sino que nos muestra también la de los gatos con ella. Con un sencillo cambio de narrador, Goumoto consigue conjugar las dos historias, en realidad la misma desde dos puntos de vista distintos, y sabiendo que el punto de encuentro entre ambas es un complicado equilibrio entre la buscada convivencia, el cariño y, directamente, la incomprensión mutua. El resultado, claro, es un manga que se divierte con una sensación de cierto caos, porque no hay nada programado en el comportamiento de los gatos, y casi tampoco en el de su protagonista humana, como si NekoDamari fuera una fotografía de las vidas en común de mujer y gatos en el que cada episodio nuevo es una casualidad y no algo imprescindible para entender un todo mayor o más ambicioso. Eso tiene su gracia, precisamente por lo inesperado que resulta.
Goumoto elude un objetivo final, una conclusión a su historia, eso es evidente y no sólo porque este sea sólo un primer volumen. NekoDamari avanza como la vida, a base de episodios concretos, de situaciones más o menos cerradas que empiezan de una manera o con una determinada excusa y pueden acabar en un punto completamente diferente. Ese caos, esa anarquía, responde bien al comportamiento de los gatos domésticos, con esas cosas que son tan difíciles de entender como fáciles de adorar. Y es divertido precisamente por lo real que resulta todo. No es este un manga que pretenda ser el retrato definitivo de nada, y esa es parte de su gracia, no busca Goumoto sentar cátedra sobre nada. Lo que supone el conjunto es tener una ventana a través de la cual vemos un microcosmos muy contenido, el de una casa, su ocupante y sus gatos. El realismo que quiere y necesita se acaba ahí, en lo que delimita con precisión y en el tono que emplea para que nos riamos, incluso sin tener que recurrir abiertamente a la comedia, cosa que no hace… porque no es lo que necesita NekoDamari. Su idea es mucho más cotidiana, mucho más normal, si se nos acepta el término, mucho más vinculada a la realidad, por mucho que haya espacio para los pensamientos de los gatos que, obviamente, no vamos a escuchar en nuestras vidas.
El dibujo reafirma estos objetivos. Es mucho más realista que cómico, aunque se permita el lujo de jugar con la cara de los gatos buscando efectos divertidos y casi más propios del gag que de la anécdota, siempre sin caer en caricatura ni humanización porque no quiere ser tan evidente. Es mucho más costumbrista que imaginativo, y eso que juega con los gatos casi como si los tuviera delante. Y en esa línea la verdad es que Goumoto consigue su principal objetivo: la simpatía. Esa es una cualidad que desprende NekoDamari con mucha facilidad y además desde el principio, sin necesidad de que haya que hacer un gran ejercicio de contextualización narrativa o visual, haciendo que este sea un manga disfrutable incluso aunque no se sea una persona de gatos. Goumoto muestra con mucha naturalidad escenas que cualquier que haya convivido con felinos domésticos va a poder identificar, y a la vez consigue que tanto la humana como los gatos estén dibujados con esa simpatía de la que hablábamos, independientemente de las emociones que quiera trasladar en cualquiera de las secuencias. Y sí, esto va de gatos, con todas las consecuencias, aunque por el camino podemos darnos cuenta de que también va sobre personas, sobre la forma en la que vivimos y lo que buscamos cuando metemos a uno o más animales de compañía en nuestras casas, cosas que cualquiera puede entender.
Houbunsha comenzó a publicar NekoDamari en 2018.