Director: Sydney Freeland, Catriona McKenzie.
Reparto: Alaqua Cox, Vincent D’Onofrio, Chaske Spencer, Tantoo Cardinal, Charlie Cox, Devery Jacobs, Zahn McClarnon, Cody Lightning, Graham Greene, Darnell Besaw.
Música: Dave Porter.
Duración: 37-51 minutos cada episodio.
Distribuidora: Disney.
Estreno: 9 de enero de 2024 (Estados Unidos y España, digital).
Hay muchas razones por las que podemos decir que Echo no ha cumplido con las expectativas, pero vamos a empezar por la que no tiene nada que ver. Su carácter inclusivo y su respeto a las minorías no es lo que hace de esta una serie muy irregular y por momentos casi olvidable. Echo estaba montada para ser el regreso de Kingpin a la continuidad, después de su algo sorprendente final en Ojo de Halcón (aquí, su crítica) y su más que anticipable papel en la futura Daredevil. Born Again, y eso, como ya pasó en la primera temporada de Loki (aquí, su crítica), pensada en buena medida para introducir a Kang, eso hace que el resultado final se resiente. Y eso a pesar de que Alaqua Cox reafirma el acierto que supone su casting y da vida a un personaje que es el centro de una serie que juega con ciertas trampas narrativas. Por momentos quiere hacernos partícipes de la sordera de Maya López, pero no termina de ser valiente en este sentido, lo que hace que el resultaron final sea algo raro. Y su retrato de la cultura indígena que sustenta al personaje central se queda un poco a medio camino. ¿Cuál es el mensaje real de la serie? No queda claro, no se entiende ni la escala que se propone, ni el papel de Kingpin, ni tampoco parece tan relevante cada uno de los relatos del pasado que incorpora la serie para que entendamos el presente de Maya.
Dicho todo eso, es evidente que Echo termina siendo un pequeño galimatías. No se puede decir que no sea interesante, primero porque Maya es un personaje atractivo y segundo porque el Kingpin de Vincent D’Onofrio es cautivador, lo era ya en Daredevil (aquí, su crítica) y mantiene toda su fuerza aquí. Pero con eso no basta. Que los personajes brillen no quiere decir que la historia o el contexto lo hagan, y la serie, de apenas cinco episodios, resulta bastante escasa en ese sentido. Lo es, además, desde el principio, ya que asume su primer episodio como una toma de contacto con el personaje y el universo Marvel, tienen que aparecer Daredevil y Ojo de Halcón para que lo sintamos como parte de algo más grande, y de esa manera, rellenando huecos pasados, pierde bastante fuerza narrativa. Sin tantas explicaciones, sin tantas contramedidas, funciona mucho mejor el contexto de Kahhori en la segunda temporada de ¿Qué pasaría si…? que el de Maya cuando se reencuentra con toda su familia, que esté en los lugares convenientes para que partes de la historia avance, dando a la casualidad un papel demasiado poderoso para la credibilidad del relato, que acaba en realidad sin que nos demos cuenta de si estamos asistiendo a la presentación real de un personaje o a su despedida.
Se había vendido esta como la primera serie calificada R, para adultos, pero tampoco es algo que se note demasiado. Sí, hay algunas peleas que acaban con sangre, pero ni por temática ni por imagen se acaba entendiendo demasiado esa restricción. Ni siquiera destacan tanto como sería necesario las peleas y sus coreografías, correctas durante la serie pero más destacables precisamente cuando aparecen esos viejos conocidos del universo Marvel de los que hablábamos. A pesar de los esfuerzos de Cox y D’Onofrio, cuya relación es lo más interesante incluso aunque no parezca del todo bien encauzada, Echo no termina de funcionar. Se deja ver, pero no destaca. No hay en esta historia demasiados elementos que justifiquen que el personaje principal abandone su rol secundario previo ni tampoco nos ponen en un camino claro a que en el futuro pueda progresar, lo que convierte este relato en un mero puente para que Kingpin sí tenga ese papel más adelante. A diferencia de Loki, que se guardó a Kang para el final, aquí Kingpin juega un rol absoluto durante toda la serie, en ausencia o en presencia, es el motor de casi todo y lo único que realmente parece sobrevivir para lo que esté por venir. Una pena por Maya, porque sale de estos cinco episodios como un personaje mayormente amortizado.
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