Guion: Alan Moore.
Dibujo: David Lloyd.
Páginas: 288.
Precio: 36,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2023.
Con V de vendetta pasa algo maravilloso, y es que no hay forma de que pase de moda. El mundo no nos deja. La sociedad en la que vivimos ha llegado para honrar la mirada turbia de Alan Moore y Dave Lloyd, para hacer que su Inglaterra de finales del siglo XX (¡ah, qué deliciosa ingenuidad la de pensar que en poco más de una década el mundo iba a ser como imaginaron entonces!) sea en realidad un reflejo de los tiempos que nos ha tocado vivir… y que seguiremos viviendo. Se ha dicho todo sobre lo que es y lo que supone V de vendetta, sí, pero a la vez sigue siendo una obra emblemática y trascendente en la que merece la pena adentrarse y de la que siempre se puede analizar algo más. Aunque se tiende a pensar, y más aún desde la óptica del cómic americano, que la revolución empezó (¿y acabó de alguna manera?) con Watchmen (aquí, su reseña), V de vendetta llegó antes y llegó incluso con más fuerza, porque lo aterrador era su planteamiento, por encima de género o de disfraces, haciendo que la conocida máscara de Guy Fawkes fuera en realidad algo que formaba parte de una realidad posible, no de una en la que los enmascarados fueran posibles. Y parece lo mismo, pero no lo es. Así se asoma la complejidad que tiene la obra de Moore y el portentoso dibujo de Lloyd.
V de vendetta es una historia futurista. A corto plazo, pero futurista. Es orwelliana, por el mundo que plantea, por cómo el poder nos domina en todas sus facetas. Pero es a la vez algo tremendamente diferente a todo lo que habíamos visto. Es un grito de rebeldía, incluso de anarquía. Habla de revolución, pero también de venganza, lo que supone llevar conceptos muy generales, incluso teóricos, a un marco personal, urbano y real. Por eso V de vendetta funciona en su abstracción, pero también en su concreción, en lo que representan V, ese enmascarado del que vamos averiguando detalles de su pasado de una manera brillante, y también Eve, esa joven que es quien realmente vive una transición impresionante desde el principio hasta el final de este viaje. “Las ideas son a prueba de balas”, dice V en el clímax, y lo mismo se puede decir de esta obra magistral, que no se agota nunca, que siempre encuentra nuevas lecturas porque sus personajes, siendo tan propios de esta y no otra historia, son a la vez universales. Y aunque V se lleve todas las miradas, la historia de Eve es tan potente que casi merece un capítulo aparte. Ella, V y el sistema son tres patas de un engranaje tan delicado que parece surgir más de la improvisación, de dejarse llevar por una realidad imaginada que por un plan minuciosamente trazado de principio a fin.
Al margen de las contribuciones que Lloyd pudiera hacer en la historia, y aunque con Alan Moore siempre tendamos a pensar que su genio eclipsa todo lo demás, el dibujo de V de vendetta es impresionante. La atmósfera que crea es apabullante, es una de las razones más poderosas por las que este mundo de ficción parece tan real y porque unos personajes nacidos de la imaginación de sus autores nos parecen tan de carne y hueso. Con una rejilla insistente de tres líneas de viñetas, la narración gráfica que nos ofrece es sencillamente portentosa. Y el dominio que demuestra del primer plano acaba siendo una de las claves de que esta historia transmita tanto, porque las miradas llenan las muchas viñetas que tiene cada página, y su tamaño no es problema alguno para que veamos el gran cuadro en cada una de ellas. Por eso hay tantos momentos icónicos, desde la misma presentación de la máscara de V, convertida en un icono internacional, aunque no sólo sea por la acción del personaje que vemos en la página impresa. Podemos debatir sobre su contenido, sobre su actualidad y sobre sus ideas, pero lo que parece evidente tantos años después, 40 ya desde que nació, es que V de vendetta es un auténtico clásico del cómic, una de las obras que contribuyó decisivamente a cambiar su lenguaje y su percepción en la década de los 80.
V for Vendetta comenzó a publicarse originalmente en la revista Warrior en 1982.
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