Editorial: Reservoir Books / Penguin Libros.
Guion: Zoe Thorogood.
Dibujo: Zoe Thorogood.
Páginas: 198.
Precio: 22,90 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2023.
Hay un juego muy estimulante en La inevitable ceguera de Billie Scott, uno que pasa por la identificación, no biográfica pero si espiritual, entre Billie, el personaje, y Zoe Thorogood, la autora de este cómic, el primero que firma. Eso, junto con la historia que propone, hace que las dos estén en un plano parecido con orígenes muy distintos. Billie tiene que pintar a toda prisa porque va a perder la vista y su arte puede terminar, mientras que Thorogood dibuja para abrir un camino que espera recorrer durante un largo tiempo. Esa aparente contradicción, un final y un comienzo que no se tocan pero se acercan, da sentido a una obra emotiva, muy personal y especialmente motivadora. El discurso final, en todo caso, no es el propósito del libro sino la consecuencia de una historia muy bien trazada que habla, por encima de todo, de cómo miramos al mundo y a las personas que nos rodean. Esa labor habla muy bien de la autora. Cuando llegamos al final, sentirse bien es inevitable, casi tanto como anticipa el título sobre la ceguera de la protagonista. La historia nos invita a estar felices de que el arte, y el cómic en particular, forme parte de nuestras vidas y sirva para que historias tan singulares como la de Billie Scott sean creíbles, por muy inverosímiles que nos puedan parecer algunos de sus capítulos.
Ese es, probablemente, el mayor enemigo al que tiene que hacer frente Thorogood. Creernos lo que nos está contando es esencial, y su idea de partida es tan excepcional que es en el primer tercio de la obra donde más puede costar que nos metamos en situación. No en la presentación de la protagonista, aislada en su arte por voluntad propia, porque eso es algo muy bien introducido para que haya una identificación clara desde el primer momento, sino en el suceso que provocará la inminente ceguera y ese mismo hecho. Superado ese obstáculo, que lo será en realidad en la medida en que cada lector quiera que lo sea, la historia es muy sorprendente. Desde aspectos mucho más cotidianos de lo que pudiera parecer, la autora va construyendo la personalidad de su doble de ficción, pero también va adentrándonos en una sociedad muy reconocible, una en la que nos cuesta arriesgar, una en la que expresar sentimientos es todavía difícil, una en la que son los hechos los que hacen que se pueda tener cariño o confianza en otra persona. Y como por necesidades de la vida de Billie todo tiene que ser muy rápido, la historia tiene una velocidad que atrae bastante, que nos implica y nos invita a participar de un viaje que tiene mucho de locura en su planteamiento y mucho de esperanzador en los mensajes que va deslizando.
Siempre es destacable que un autora, autora en este caso, que apuesta por un estilo no excesivamente realista quiera hablar de la realidad, pero en el caso de Thorogood y de La inevitable ceguera de Billie Scott es todavía más llamativo por el hecho de que su protagonista se marca el reto de hacer diez retratos antes de perder la vista, retratos que forma parte de la obra de una manera muy natural y tambien muy visual, desde los bocetos a las obras acabadas. El retrato implica algo tangible y verosímil, y por eso el estilo es determinante. El valor que se añade en ese punto para completar lo que no nos da el trazo es el del carisma. Los personajes de Thorogood lo tienen y lo demuestran. Si no, no nos importaría tanto la misión de Billie y los mismos retratos que vemos, en los que se entiende todo lo que anota primero y vemos después en la obra acabada. Es una primera obra, no lo olvidemos, y aun así hay mucha firmeza en la propuesta, un estilo reconocible y muchas ganas de trasladar un mensaje optimista y alegre, incluso en circunstancias que no dejan de ser dramáticas. El arte tiene ese poder, lo tiene en abstracto, que es lo que quiere transmitir al final La inevitable ceguera de Billie Scott, y lo tiene en lo concreto, en el cómic que tenemos entre las manos, que tiene muchos puntos a favor.
Avery Hill publicó originalmente The impending blindness of Billie Scott en 2020.
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