Guion: Mark Waid.
Dibujo: Alex Ross.
Páginas: 232.
Precio: 30 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2023.
En Kingdom Come hay mucho talento. Es una obra que no para de reeditarse cada cierto tiempo, y cada uno de sus regresos a las estanterías de las librerías es una muy buena ocasión para hablar de sus bondades. Pocos autores han hablado del superhéroe desde las franquicias más populares, esto es Marvel y DC, con más cariño y categoría que Mark Waid. Y pocos han sabido dibujarlos en un estilo realista en grado sumo como Alex Ross, el artista de cualidades fotorrealistas que más partido ha sacado del género. Kingdom Come es, además, una de las historias alternativas más populares del universo DC, una que plantea un futuro en el que Superman se ha retirado y el escenario nos lleva a un apocalipsis que parece inevitable. Y es todo tan condenadamente sencillo que acaba desembocando en lo inevitable, en una de esas batallas épicas y maravillosas, que son las que han hecho que durante décadas incontables lectores se hayan enamorado del género y de este universo en particular. Es una última batalla espléndida que sabe hablar de lo general y de lo concreto, que entiende la mejor manera de humanizar a los personajes y que, de esa manera, les honra tanto como mostrándoles en el campo de batalla con esas variaciones de sus uniformes más reconocibles que ejecuta Ross en cada una de las páginas de este libro.
Nunca es fácil hacer una obra tan gigantescamente coral como esta y que, a la vez, no se vea mermado el necesario protagonismo de los pesos pesados. Waid es para eso un auténtico maestro. No es Kingdom Come el único libro en el que ha hecho algo parecido, pero no por eso hay que valorar menos el titánico esfuerzo que supone hacer que todo cuadre de una manera tan natural. Pero es que, además, Waid sabe introducir el componente humano en un mundo de dioses de una manera siempre hermosa. Cuando se habal del realismo en el género de los superhéroes, esto es lo mejor que se puede decir. No se trata tan solo de poder ver a Bruce, Clark y Diana tomando un café por los viejos tiempos, que también, eso no siempre resulta verosímil, sino de hacer que estos seres superpoderes, potenciales bombas de relojería a la par que héroes incomparables, puedan compartir la realidad con los meros mortales. Y en eso, Kingdom Come es brillante, está en el centro del relato, es en realidad su motor. No es un mundo inalcanzable el que está en juego, sino el que habitamos nosotros. Quizá por eso es tan importante el marco temporal en el que se desarrolla la historia, uno que hacemos que veamos a estos héroes, a casi todos, con algunos años más, incluso lejos de versiones en las que se puede asumir que vistan trajes de licra para salvar el mundo.
Dentro de esa revisión realista (y pesimista) del superhéroe y su entorno, es difícil imaginar alguien más cualificado que Ross para darle vida. Saca todo lo posible de sus modelos fotográficos para crear puntos de vista impensables con esa metodología de trabajo, pero a la vez hace que estos héroes sean atrevidamente carnales. Al mismo tiempo, rostros y cuerpos van de la mano, lo que da valor a la técnica pero también al resultado final, porque Ross hace creíble al superhéroe, pero también al ser humano. Lucen impecablemente bien los trajes, las armaduras, y por tanto los combates y las escenas más épicas que uno pueda esperar, incluso los entornos de pesadilla apocalíptica con los que se abre el libro y que se pueden esperar para sus momentos más dramáticos, pero también las expresiones, la desesperación, la esperanza, la ira o la duda, todo lo que asalta a los personajes. Waid aporta a Ross y Rosse le devuelve a Waid con creces lo que necesita una historia como esta. Por eso, probablemente, Kingdom Come sigue teniendo la fama que tiene, una fama que desde luego está a la altura de la calidad que tiene esta premiada obra, que a día de hoy, no ya demasiado lejos de cumplir tres décadas de vida, sigue teniendo vigencia y rincones que descubrir. Y no sólo en el dibujo, que es lo que usualmente se suele escudriñar al detalle.
El volumen incluye los cuatro números de Kingdom Come, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y agosto de 1996. El contenido extra es una introducción de Elliot S. Maggin, las portadas originales de Alex Ross, un portafolio de bocetos y unas notas finales de Clark Norman Ross.
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