Título original: Merry Little Batman.
Director: Mike Roth.
Reparto: Yonas Kibreab, Luke Wilson, James Cromwell, David Hornsby, Dolph Adomian, Brian George, Therese McLaughlin, Chris Sullivan, Cynthia McWilliams, Michael Fielding, Natalie Palamides, Reid Scott, Fred Tatasciore, Bumper Robinson, Courtenay Taylor, Issac Robinson-Smith, Roger Craig Smith.
Guion: Morgan Evans, Jase Ricci.
Música: Patrick Stamp.
Distribuidora: Prime Video.
Duración: 92 minutos.
Estreno: 8 de diciembre de 2023 (Estados Unidos y España).
A estas alturas no vamos a descubrir nada si hablamos de la enorme versatilidad de un personaje como Batman, capaz de protagonizar tanto las historias más oscuras y adultas como las más joviales e infantiles. Feliz mini Bat-Navidad, resulta evidente ya desde el título de la película, encaja en las segundas, aunque es un filme bastante inesperado en muchos sentidos. En primer lugar, porque el protagonismo recae en Damian Wayne, aunque sea un Damian diametralmente opuesto al que hemos conocido en el cómic, mucho más parecido a la jovialidad del Chico Maravilla original, Dick Grayson, que al de un joven Robin educado por la Liga de Asesinos. Después, y seguramente de una manera muy marcada, porque la historia es básicamente la de Solo en casa trasladada al entorno de Batman. Así, en el cuerpo central de la película vemos a Damian enfrentándose con unos ladrones que asaltan la Mansión Wayne, en la que él ha maquinado para quedarse solo en Navidad, y acaba enfrentándose a lo más granada de la galería de supervillanos de un Batman paternal, con barba y alejado de Gotham.. que por supuesto regresa para el clímax. Y finalmente, por un aspecto visual de lo más chocante en la tradición de Batman, en una cinta que se parece más a los personajes de Joann Sfar que a los de cualquiera ilustrador o animador americano.
Lo cierto es que el viaje que propone esta película navideña de Batman es simpático, no se puede decir que no alcance el nivel de entretenimiento que busca, pero parece que va a encajar mucho mejor en un público infantil que uno más adulto, a pesar de que su animación y su diseño inviten a pensar más bien lo contrario desde un primer vistazo. Esa contradicción es lo que probablemente se convierta en el obstáculo más claro para una película que necesita sus propias versiones para tener sentido. No es un intento de llevar a un Batman más o menos clásico a un escenario navideño, si hay un Caballero Oscuro al que se pueda parecer es más bien al de Batman. La Lego película (aquí, su crítica), ni tampoco un intento de dulcificar la imagen de Damian, porque el hijo de Bruce Wayne que vemos aquí es un chaval travieso pero completamente alejado de la violencia adulta que caracteriza a este Robin en los cómics. Este Damian sueña con ser como su padre, y su padre se resiste a admitir que pueda seguir sus pasos en la lucha contra el crimen. Sólo con esa premisa, ya es bastante fácil intuir cómo va a acabar la película en ese sentido, porque las sorpresas que se guarda no van por ese lado. En lo emocional, en lo argumental, en ese cuerpo espiritual de la historia, la película es fácil de anticipar.
Eso no afecta demasiado al resultado final, la verdad, porque se compensa con el desfile de personajes que hay al final y con la pelea que sirve de clímax a este relato navideño. Incluso hay momentos en los que la comicidad se aleja del slapstick que predomina, el mismo que funcionaba tan bien en Solo en casa, y se asoma a registros mucho más cínicos (la escena del comisario Gordon y su forma de afrontar el regreso del crimen a Gotham es el ejemplo más claro en este sentido), aunque, si lo pensamos fríamente, esto mismo abunda en el batiburrillo que acaba siendo la película, uno de mucho ritmo, en el que pasan muchas cosas, que juega tanto con elementos clásicos como vanguardistas y que a priori tiene la intención de moverse en personalidades muy concretas de sus personajes. La indefinición que tiene en ese sentido se compensa con el buen rollo que desprende, aunque siempre entendiéndola en el contexto del que estamos hablando, una historia navideña pequeña, que sirva para mostrarnos la fauna de Gotham desde un punto de vista distinto al que, por ejemplo, mostró Dustin Nguyen en la serie Batman. Pequeña Gotham (aquí, reseña de su primer número). Feliz mini Bat-Navidad luce más por lo arriesgado de su animación, desde que seguimos el vuelo de un sonriente murciélago en los créditos inicial, que por su historia, pero cumple.
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