Título original: Scott Pilgrim Takes Off.
Reparto: Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead, Satya Bhabha, Kieran Culkin, Chris Evans, Anna Kendrick, Brie Larson, Alison Pill, Aubrey Plaza, Brandon Routh, Jason Schwartzman, Johnny Simmons, Mark Webber, Mae Whitman, Ellen Wong, Julian Cihi, Kristina Pesic, Shannon Woodward, Kevin McDonald, Stephen Root, Kirby Howell-Baptiste, Griffin Newman, Tony Oliver, Ryan Simpkins, Nelson Franklin, Michael Bacall, Bowen Yang, Matt Rogers, Simon Pegg, Nick Frost, Kal Penn, Metric, Finn Wolfhard, Will Forte.
Música: Joseph Trapanese, Anamanaguchi.
Duración: 26-29 minutos.
Distribuidora: Netflix.
Estreno: 17 de noviembre de 2023 (Estados Unidos y España, digital).
Como siempre que una serie adapta un cómic, podemos valorar el producto en sí mismo o su valor en referencia al título del que procede. Y en el caso de Scott Pilgrim da el salto ambas valoraciones pueden ser entusiastas, aunque con matices interesantes y muy distintas razones. Por un lado, estamos ante una serie encantadora de principio a fin, dinámica, divertida, con una narrativa visual muy atractiva y variada, que sabe beber de fuentes muy distintas y que por eso es una pieza maravillosa de comedia y acción para dar forma al clásico chico conoce a chica. Pero si entramos en el terreno de la adaptación, ahí es donde la cosa se complica… y en realidad es para bien aunque seguro que por este lado se pueden abrir encendidos debates. Bryan Lee O’Malley ya retorcía de hecho el tópico en su cómic, dándole una forma distinta y traviesa con la lucha que su protagonista tenía que entablar con los siete malvados ex de la chica de sus sueños, pero es que esta serie, a todos sus magníficos aciertos narrativos suma un cambio radical en esencia pero respetuoso en espíritu, que es dar el protagonismo de esa lucha a la chica, a Ramona Flowers. Y así, en Scott Pilgrim da el salto el protagonista no es Scott… aunque tampoco deja de serlo en este sugerente anime. Benditas paradojas las que llegan por atrevimientos creativos como este.
No vamos a hablar mucho más de la historia porque lo divertido es ir descubriendo poco a poco todo lo que ofrece Scott Pilgrim da el salto en sus ocho episodios, que además tienen una evidente voluntad de tener continuidad independientemente de que la tenga al final. Pero lo que sí podemos decir es que la inmersión en el mundo de Scott Pilgrim es esplendida. La música, los videojuegos, las frikadas y las simplezas, el tipo de humor o los personajes, está todo para que disfrutemos de la aventura con desenfano y sin preocuparnos mucho más de vigilar la esencia del cómic original. Pero a la vez es un evidente remake, eso tiene que quedar claro, uno que quiere apuntalar todavía más las relaciones personales que hay en pantalla, que ya había en la página impresa, para que sean todavía más actuales. Es curioso que siendo material para fans acabe siendo una puerta de entrada a la mitología del personajes, dando la sensación de que dentro de unos años habrá quien se pregunte qué llego primero, si la película de acción real, Scott Pilgrim contra el mundo (aquí, su crítica) o esta versión animada que es Scott Pilgrim da el salto, que además en su versión norteamericana tiene la deliciosa virtud de recuperar a buena parte del reparto del filme, y eso incluye a Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead, Chris Evans, Anna Kendrick, Brie Larson o Brandon Routh.
Pero la historia, y no olvidemos que O’Malley está involucrado en la serie, llega un punto en el que cambia. El que espere ver una fotocopia anime de Scott Pilgrim, el cómic, se va a llevar una sorpresa desde el momento en el que Scott encara los duelos ante los ex de Ramona, y esa frescura aporta un nuevo nivel a este viaje de luces y colores brillantes (acordes a la obligada secuencia de cada episodio en la que Ramona opta por un nuevo tinte para su pelo), movimiento, chistes de todo tipo, algunos desternillantes y otros muy básicos pero claros, y mucha locura. El punto ideal de Scott Pilgrim da el salto es justo ese, la locura, la idea de que cada secuencia parece surgir de un chiflado brainstorming en el que ninguna barbaridad parece imposible. Y por eso hasta la más rocambolesca de las explicaciones sirve en este relato. ¿Sirve como versión definitiva del relato? En realidad eso da igual, porque es tan válida como las anteriores, tan dinámica como el cómic y como el filme, y, por qué no decirlo, tan valiente como la historia original porque está pensada para que el espectador no pare de sonreír y de reír. Lo consigue con su humor pero también con un nivel de locura visual en el que la palabra prohibido parece no existir. Y si todo vale, la sorpresa es inevitable. Sorpresa muy agradable, por cierto.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.