Guion: Jeph Loeb.
Dibujo: Tim Sale.
Páginas: 392.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2023.
Hay bastante unanimidad en considerar El largo Halloween (aquí, su reseña) como una de esas historias de Batman que merece la pena leer, que en su momento marcó una época y que sigue siendo una de las más recordadas, reimpresas e influyentes. A nadie extraño que aquella tuviera una continuación, Victoria oscura, que casi podríamos decir que forma parte del mismo paquete. Se pueden ver como dos historias distintas, sí, tienen títulos diferentes, por supuesto, pero son una unidad excepcional. La segunda enriquece a la primera de la misma manera que aquella es una base indispensable para esta. Aunque son muchos los autores que lo han intentado, pocos son los que han conseguido retratar globalmente el mundo del Caballero Oscuro de la forma en la que lo lograron Jeph Loeb y Tim Sale, que formaron uno de esos equipos creativos que llaman la atención con cualquier proyecto que sacaran y que con Batman hicieron un trabajo excepcional. Dentro de su alocada mezcla de personajes, de la multiplicación de villanos y demás integrantes de la fauna de Gotham que vemos, es un estudio sobre la soledad de Bruce Wayne en su cruzada. De la que él parece necesitar para que su papel funcione, pero de la que siempre acaba salvándose por la aparición de aliados a veces inesperados, como aquí pasa con Robin.
Y es que Victoria oscura, entre otras muchas cosas, recrea la aparición de Dick Grayson en la vida de Bruce Wayne y en la de Batman, claro. Podríamos discutir si eso es lo más importante de este relato, lo puede parecer a tenor de su final, pero en realidad lo que nos cuenta Loeb es un proceso mucho más largo, uno que se inicia en el final de El largo Halloween cuando se sella el destino de Harvey Dent. Por supuesto, Dos Caras tiene un papel fundamental en Victoria oscura, hasta el punto de que también podríamos considerar este relato como el de la transformación definitiva del perfil de criminal de Gotham, pasando de las grandes familias de la mafia a los pintorescos enemigos de Batman que ya poblaban el escenario de la obra anterior. Aquí, en todo caso, su papel es distinto, menos de comparsa y más de ejecutor. Sigue siendo una delicia ver cómo utiliza Loeb a Selina Kyle y a Catwoman como una especie de nexo entre mundos, entre este de enmascarados y criminales elegantes, pero también entre Batman y Bruce Wayne. Y por supuesto, todo funciona muy bien porque hay un espléndido misterio de fondo, uno en el que, siguiendo un poco la estela del Festivo de El largo Halloween, tenemos que jugar para rellenar todos los huecos en blanco que dejan las pistas de las que va trufando el relato.
Para que todo esto tenga forma, Sale nos lanza un espectáculo bestial. El precedente de El largo Halloween ya nos pone en la senda del espléndido trabajo que el ilustrador hace en Victoria oscura, mostrándonos un mundo siniestro y exagerado, incluso en los personajes que están llamados a aportar la mayor normalidad en un entorno cargado de excentricidades. Incluso en este formato reducido, Sale es brillante olvidándose del realismo, jugando con sus propias normas anatómicas y físicas, también con las leyes del espacio y su ocupación, con un brillante ejercicio del uso de la luz y la oscuridad. Su Batman es memorable e icónico, como también lo son prácticamente todos los personajes a los que da vida con sus lápices, incluso aunque muchos no son las versiones definitivas. Cada página asombra porque podemos esperar de ellas lo inesperado, y a la vez sentirnos como en casa. A la luz de todos estos argumentos, y entendiendo la lógica evolución que hay en dos autores por separados y como equipo, es complicado dilucidar si Victoria oscura está por encima de El largo Halloween. De hecho, como decíamos más arriba, ambas forman un díptico que es mejor leer y degustar de manera conjunta, sabiendo lo que hay en cada una de las dos obras, desde luego, pero conformando ambas la mejor carta de amor de sus autores a Batman y su mundo.
El volumen incluye los trece números de Batman: Dark Victory, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 1999 y diciembre de 2000. El contenido extra lo forman una introducción de David S. Goyer y las portadas originales de Tim Sale.
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