Guion: John Tarachine.
Dibujo: John Tarachine.
Páginas: 176.
Precio: 8 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Octubre 2023.
«La magia no es un buen negocio», dice la protagonista de La bruja del Castillo de los Cardos ya en el primer episodio de este volumen inaugural de la serie, sin esperar a que nosotros podamos sacar conclusiones en esta línea o en la contraria. Casi parece que John Tarachine está hablando ahí directamente con el lector, al que le recuerda que el de la magia es un escenario complicado por la gigantesca cantidad de historias que se publican, tratando siempre de ser el comienzo de un universo prometedor. Pero el caso es que aquí sí es un buen negocio. Puede que sus protagonistas lo pasen mal, y desde luego una de las claves de las historias de magia es esa, que algo se tuerza en un momento dado y la propia magia tenga efectos perversos, pero para los lectores es siempre estimulante que haya historias que quieran sentar unas bases que desarrollar con inteligencia y una cierta frescura que cada vez parece más imposible. Tarachine, no obstante, sí encuentra territorios en los que se desenvuelve bien. Cierto que, siendo un primer volumen, es más una esperanza prometedora que una realidad ya consolidada, pero no se puede decir que este primer volumen de la serie no consiga todo lo que se propone, empezando precisamente por establecer unas normas que sirvan de base para lo que esté por venir.
Si hay algo, de todos modos, que parece atractivo en este arranque de La bruja del Castillo de los Cardos es su protagonista. Sus protagonistas, en realidad, los dos, y la forma en la que comienzan a relacionarse, porque Tarachine consigue que haya emociones que de base son negativas, las que surgen de algo tan humano como la soledad y algo tan fantástico como una maldición, que sirven para establecer un vínculo entre la bruja y su aprendiz. Desde ese punto de vista, la serie tiene una originalidad bastante significativa, sobre todo, volviendo al punto de partida, si tenemos en cuenta que estamos en un género que explota sobremanera la búsqueda de ideas que puedan ser originales, parcial o totalmente. Sin perder en todo el devenir de este primer libro la sensación de que estamos en el arranque de algo que ahora mismo resulta imprevisible y que puede tomar muchos caminos y muy diferentes entre sí, y nos congratulamos también por ello porque quiere decir que la historia no agota la capacidad de sorpresa con su planteamiento, lo cierto es que el paso por este primer volumen es bastante estimulante, imagina situaciones que son atractivas y despliega bien sus normas para que sirven no solo para este volumen sino para que en los próximos capítulos hay un desarrollo notable.
Es curioso que algo tan visual como la fantasía, y más aún la fantasía oscura, tenga la capacidad de desenvolverse con tanto acierto desde el blanco y negro, desde la ausencia de colores más allá de estos dos, y pasa, desde luego, con las páginas de Tarachine. Parte, hilando con lo que decíamos de su propuesta argumental, de un diseño de personajes bastante acertado, uno que juega con lo cotidiano, con lo cercano, casi con lo mundano, para introducir las características más propias del género, que son las que al final dimensionan la historia hasta un punto de vista más espectacular. No es una historia, al menos no por ahora y con lo que hemos leído, que abuse de las escenas de magia o de puestas en escena abiertamente espectaculares como a veces pasa en el género, pero aún así deja siempre la sensación de que pueden suceder cosas, de que hay sorpresas a la vuelta de la esquina, y de alguna manera parece en todo momento que su apuesta visual va a estar a la altura. Y eso que no exagera nada, no apuesta por llevar al extremo su propuesta, que es un defecto fácil de ver en el género. No salimos nada mal de este primer volumen de La bruja del Castillo de los Cardos, pero la buena noticia es que da la sensación de que todavía nos quedan muchas cosas por descubrir en este universo.
Coamix comenzó a publicar originalmente Azami no shiro no majo en 2019.