Guion: Mamare Arai.
Dibujo: Mamare Arai.
Páginas: 172.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2023.
No es nada extraño que se monten historias alrededor de una profesión, y en el manga es todavía más frecuente ver series así. Midori. La cenicienta del hospital, de Mamare Arai, cumple con esos requisitos y nos explica de una manera muy clara cómo trabajan los farmacéuticos de un hospital a través de la figura de Midori, una joven licenciada, recién llegada al centro y con ganas de marcar una diferencia. Siguiendo una especie de guía no escrita de este tipo de series llamémoslas profesionales, Midori se estructura en capítulos que son, en realidad, episodios concretos de la vida diaria, con pacientes específicos que requieren de la intervención de la joven. Las historias hospitalarias enganchan con cierta facilidad, no hará falta recurrir al elevado número de series televisivas con ese escenario, y esta también lo hace prque, poco a poco, va creando un agradable microuniverso, en el que da gusto sumergirse porque sabe aunar una apreciable simpatía con un asesoramiento médico intachable y que, de hecho, se acredita en el propio manga, un reconocimiento profesional admirable que es, además, lo que permite que Midori cobre vida de una forma muy realista que además actúa como pegamento entre las dos almas de la serie que arranca con este volumen.
La cuestión es que hay que conseguir que un manga ambientado en un entorno tan concreto apele a distintos tipos de lectores, no sólo a quienes conozcan ese entorno, y eso Arai lo logra con relativa facilidad. Resulta clave que, más allá de la jerga profesional, que como decimos tiene el aspecto de ser modélica, las experiencias que se relatan se entiendan desde cualquier escenario. Y es así, porque al final lo que nos ofrece Midori, prescindiendo del lógico envoltorio, es algo bastante universal con un personaje central con el que resulta facilísimo empatizar. Sin necesidad de entrar demasiado y por el momento en la vida privada de Midori, hay una descripción bastante completa del personaje y, a través de ella, de quienes interactúan con la farmacéutica en el hospital. La identificación, además, se hace por una doble vía. Midori es la vía continua, el denominador común de cada uno de los episodios, pero tambien está, valga la redundancia, la episódica, la de los pacientes que protagonizan cada una de las historias que van conformando la continuidad de la serie. Y eso hace que Midori despierte mucha simpatía desde distintos puntos de vista, durante su lectura y después de ella. Cabe imaginar por dónde puede desarrollarse la serie, porque hay tópicos que no se puede evitar, pero lo fundamental es la cercanía.
Dicho esto, resulta evidente pensar que el manga tiene estilo visual muy cálido. No sólo lo tiene sino que lo necesita. La propia Midori es la guinda de un dibujo más que adecuado, ideal para los objetivos que se propone la serie, porque desde la misma cubierta ya es fácil conseguir que la joven nos interese, no desde una perspectiva voyeur sino más bien desde el hecho de que todos hemos dado en un momento concreto nuestros primeros pasos profesionales. Hay un nivel de detalle en el dibujo que se agradece mucho en ese sentido, pero no por dar vida a un hospital, que también, sino por la forma en la que podemos reconocer a los personajes en momentos cómicos, dramáticos o sencillamente cotidianos. Arai utiliza de manera puntual una caricatura muy propia del manga, pero en realidad le interesa una perspectiva bastante más realista, la que implica una obra que necesita asesoramiento médico para que las historias nos parezcan verosímiles. Por eso, Midori. La cenicienta del hospital no es tanto el cuento de hadas moderno que parece intuirse por el título de la obra sino un relato profesional muy humano, vitalista y, de alguna manera, muy sincero por todo lo que nos cuenta. Queda por ver qué derroteros quiere seguir la serie, si opta por vías más personales, pero el arranque es muy prometedor.
Coamix comenzó a publicar Ansangushinderera byoin yajuzaishi Aoi Midori en 2018.